Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional Sevilla

Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional

 

Os presentamos las Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional que tendrán lugar en la provincia de Sevilla, los dias 22, 23 y 24 de mayo. Estas Jornadas serán la antesala de nuestro curso Experto en Coaching Profesional en esta ciudad.

Los contenidos y objetivos de estas jornadas están disponibles a continuación:

 

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Acércate y encuentra una nueva forma de destacar en tu ámbito profesional, y por supuesto, experimenta en primera persona esta inolvidable experiencia.

…  ¡¡¡ Apuesta por tus sueños !!! …

Lanzamiento IE-3 Abril 2017

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Aquí os dejamos la foto del Lanzamiento de la IE-3 de Abril de 2017. Os presentamos al equipo SAIYAN, 25 seres únicos dispuestos a brillar con luz propia, a luchar por sus sueños y a construir cada dia desde su corazón. Gracias por hacer posible este sueño, adelante SAIYAN: Cree, Crece y Crea !!! Os queremos !!!

Las dianas que fabriqué para ti

diana

 

 “No ofende quien quiere, sino quien puede”
Torcuato Luca de Tena.

 

La tesis parte de que las cosas sólo tienen la capacidad de afectarnos en la medida en que se la concedemos. ¿Y si fuera así? Y en

tal caso, ¿querría esto decir que soy culpable de todo aquello que me sienta mal? Por supuesto que no, pero tal vez sí tengas más responsabilidad de la que eres consciente.

Veamos, la idea es que algunas cosas nos afectan y otras no. Entonces, ¿qué cualidades tienen aquellas cuestiones, eventos, circunstancias, actitudes, palabras, actos, formas de ser… que sí me ofenden o me afectan de alguna manera? Voy a explicarlo a través de la metáfora de los dardos y la diana.

 

Imagina que alguien ha dicho algo que te ha sentado mal. Entonces, supongamos que ese comentario sería como un dardo cuya intención es darte. Siendo así, dependiendo de si tienes dianas fabricadas para ese dardo o no, la “afrenta” tendrá un lugar al que llegar. En el primer caso, el dardo dará de lleno, te dolerá, te enfadará, la ofensa se habrá hecho efectiva… En el segundo caso, el dardo pasará de largo porque no tiene donde dar. Si tú no tienes dianas fabricadas para ese tipo de dardos, entonces la ofensa no será tal, porque no lo permitirás.

 

Un ejemplo más concreto: supón que vas por la calle y un perro te ladra porque no le gusta el olor de tu colonia. Conoces a los perros y sabes lo que te está diciendo: <<¡Apestas! ¡Fuera de aquí!>>. Sigues unos pasos más adelante y entonces te encuentras a un niño de cuatro años de la mano de su madre. El niño te mira y te dice: <<¡Tonto! ¡Feo!>>, y acto seguido te saca la lengua.

Permíteme que vaticine que del perro pasarás olímpicamente. Es un perro al fin y al cabo, no tiene opción ni remotamente de dañar tu moral. Por eso precisamente sus ladridos (sus dardos) no tendrán una diana dentro sobre la que impactar. Con respecto al niño, a lo sumo pensarás que está maleducado, pero es un niño pequeño, dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Y siendo así, probablemente tampoco tengas las dianas que sus dos dardos (tonto y feo) necesitan para que la ofensa se haga efectiva dentro de ti. Al final, ni al niño ni al perro les has otorgado la capacidad de ofenderte.

No sabemos qué pasaría, sin embargo, si esas críticas fueran más fuertes o vinieran de personas con las que posees una implicación emocional: tu pareja, tus padres,  tus amigos, incluso tu jefe/a. Y es que a muchas personas de tu entorno (y fuera de éste) sí les habrás otorgado el poder de la ofensa hacia ti. Y aquí está el quid de la cuestión: si hay muchas cosas que me ofenden o “me dan coraje” de los demás, lo que en realidad ocurre es que estoy proyectando en ellos cuestiones negadas de mí mismo.

Esto es… ¡El problema no está en ellas, está en mí! Si yo me ofendo porque alguien me llama feo, lo que está ocurriendo en realidad es que yo me veo feo y no me gusta (esto es mío). Cuando alguien critica mi forma de conducir y yo me ofendo, lo que ocurre en realidad es que estoy poniendo en relieve mi inseguridad al conducir (esto también es mío). Si me ofende que alguien sea de tal o cual religión, de tal o cual condición sexual, de tal o cual orientación política, de tal o cual… lo que sea, lo que ocurre es que soy intolerante y me siento amenazado por lo diferente (y esto también es mío).

Entonces y siendo así, ¿qué variables afectan a que algo genere dianas dentro de mí o no lo haga? Es decir, ¿qué cualidades debe tener un comentario, comportamiento, actitud…, para que se transforme en un dardo y yo genere las dianas necesarias sobre las que impactar? En mi opinión, habría varios factores influyentes:

Cercanía/referencia. Mientras más cercana o de más referencia sea la persona, más te afectarán sus comentarios, actos, actitudes, etc.
Implicación emocional. Mientras más implicación afectiva haya, también más te afectará su opinión.
Persona querida/respetada. Cuando los dardos vayan contra una persona a la que ames o respetes muchísimo, entonces harás tuyos dichos dardos.
Heridas abiertas. Te sentará peor la actitud de una persona si tienes malestar irresoluto con ella.
Creencias profundas. Si sientes que una cuestión daña alguna creencia muy arraigada dentro de ti, inmediatamente generarás una gran diana para ella.
Orgullo. Muy relacionado con lo anterior, alimentarás dianas fuertes si consideras que lo que te llega está atentando contra tu orgullo.
Sensibilidad. Te pasará lo mismo si se toca un tema para el que tengas una sensibilidad especial.
Incomodidad. Cuando algo te haga sentir incómodo, se transformará en un dardo para ti.
Verdad. Esta variable generará dardos y dianas cuando aquello que te llega lo creas como una verdad absoluta y, por supuesto, esta verdad no te guste.
Proyección. A veces vamos a reflejar una parte negada de nosotros mismos en el comportamiento de otra persona, generando dianas injustificadas para ella.

 

¿Quiere esto decir que no existen personas que quieran dañarme? ¿Todo lo que me sienta mal es producto de mis dianas (de mis creencias) y no de la actitud de otros? No, por supuesto que hay personas con una actitud dañina, pero dicho daño podrá hacerse efectivo o no dependiendo la actitud que tú tomes al respecto. Incluso en esas circunstancias podrás decir: <<Perdona, eso no es mío, es tuyo y por lo tanto no pienso ofrecerle un espacio en mi mente>>. O simplemente hacer caso omiso de la crítica. Así, cada palo deberá aguantar su vela.

Además, ten presente que en tu vida habrá “grandes maestros”. Llamo maestros a aquellas personas que te caen profundamente mal o que normalmente te generan un gran rechazo. En estos casos caben dos posibilidades: o son personas tóxicas (en cuyo caso te invito a que pongas límites) o estás proyectando en ellas algo que es tuyo. Quiero decir con esto que tienes muchas dianas diseñadas para esa persona: su actitud, comportamiento, forma de pensar, de hablar… En este caso, pregúntate qué tan malo tiene esa persona que no soportas. Tirando de honestidad y valentía, tal vez descubras que lo que no soportas está dentro de ti. Es entonces cuando estas personas se transforman en tus “maestros”, porque te aportan el inmenso valor de ver lo que no te gusta de ti mismo.

Y es que al final estamos llenos de negaciones. Negamos muchas partes de lo que somos porque no nos gusta mirar nuestros defectos a la cara. Eso activa un mecanismo de defensa como la proyección, o lo que es lo mismo, ver en ojo ajeno la paja mientras no vemos la viga en el nuestro. Y básicamente así es como se generan las dianas comentadas. No es que los demás estén siempre dispuestos a provocar una reacción en ti. Más bien es que estamos llenos de dianas dispuestas a ser tocadas por muchos dardos. Las ofensas, al final, son de mí hacia mí.

 

Así es que con todo, te dejo con las palabras de Descartes en clave de consejo: <<Cuando alguien me ha ofendido trato de elevar mi alma muy alto para que la ofensa no la alcance>>. Por supuesto, quiere decir que eleva sus dianas hasta donde los dardos no pueden llegar.

 

Alfonso García-Donas

Psicólogo y Coach

Coaching Educativo

En las bases de los mejores sistemas educativos en el mundo, se encuentra un concepto que está tomando especial relevancia, se trata del Coaching Educativo, un método que deja atrás prácticas centradas en la mera acumulación de conocimientos y que apuesta por un profesorado que acompaña al alumno de forma colaborativa, estableciendo las bases para un proceso de crecimiento tanto intelectual como emocional, que parte del respeto por las propias capacidades del alumno. El coaching, por tanto, en el ámbito educativo, consiste en crear las condiciones necesarias para que se dé el aprendizaje y el crecimiento.

“No es necesario saber hacer algo para ser capaz de hacerlo. Aprendimos a caminar, correr, a ir en bicicleta y a jugar a la pelota sin que nos dieran instrucciones” John Whitmore.

“El modelo educativo en Coaching, será cooperativo, no directivo, basado en los procesos de aprender a aprender, en el que los estudiantes hacen algo más que acumular información, llevan a cabo cambios en profundidad, transformaciones que afectan tanto a sus costumbres emocionales y a sus hábitos de pensamiento, como a la capacidad de continuar creciendo” Bou Pérez

La principal premisa del coaching educativo es acompañar al alumno en la búsqueda de sus propias respuestas, siendo por tanto capaz de aprender por sí mismo. Para ello es imprescindible fomentar la Conciencia y la Responsabilidad, detectar y estimular el Potencial (capacidades/habilidades), establecer Objetivos y dar Feedback. Todo ello se sustenta inevitablemente en el Autoconocimiento por parte del docente, para poner sus propias habilidades y recursos al servicio de la labor de la enseñanza.

 

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CONCIENCIA

Tomar conciencia implica obtener un conocimiento de algo a través de la reflexión, de la observación o de la interpretación de lo que uno ve, oye y siente. Una mayor conciencia permite percibir con mayor claridad. Además, la conciencia requiere autoconocimiento.

“Sólo puedo controlar aquello de lo que soy consciente. Aquello de lo que no soy consciente me controla a mí. La conciencia me capacita” John Whitmore.

La Conciencia lleva inevitablemente a la habilidad, pone de manifiesto y enfatiza los atributos únicos de cada persona, al tiempo que desarrolla la capacidad y la confianza necesarias para mejorar sin las ordenes de un tercero. Fomenta la independencia, la seguridad en uno mismo, la confianza y la responsabilidad personal.

RESPONSABILIDAD

Fomentar la responsabilidad es fomentar la capacidad de elección. La responsabilidad es el derecho de la libertad individual, entendido como la forma en que podemos elegir responder ante los hechos o circunstancias de nuestro alrededor.

La responsabilidad y el compromiso están íntimamente relacionados. Si nos encomiendan realizar una tarea y nos dicen exactamente cómo hacerla, tendremos mucha menos responsabilidad sobre ella, sobre su éxito o fracaso; si en lugar de ello, al darnos la tarea nos preguntan cómo creemos que podemos hacerla, buscando diferentes opciones o encontrando la mejor manera de realizarla, hacemos la tarea nuestra, nos responsabilizamos y nos comprometemos con ella.

POTENCIAL

El coaching Educativo se centra en el potencial de cada uno de los alumnos. Se trata de detectar y hacer aflorar el potencial, y una vez detectado, hacer que sea sostenible en el tiempo.

Fue en 1983 cuando Gardner propuso dejar de hablar de Inteligencia y considerar el término de “Inteligencias Múltiples”, así estableció la Inteligencia Auditiva-Musical, la Inteligencia Kinestésica-Corporal, la Inteligencia Visual-Espacial, la Inteligencia Verbal- Lingüística y la Inteligencia Lógico-Matemática.

Además, introdujo otros dos tipos de inteligencias, la Inteligencia Interpersonal (Capacidad para entender a las otras personas: lo que les motiva y cómo trabajar con ellos de forma cooperativa) y la Inteligencia Intrapersonal (Entendida como la capacidad de formarse un modelo ajustado de uno mismo y de ser capaz de usarlo para desenvolverse de forma eficaz en la vida).

Bajo esta perspectiva, se considera a cada persona cómo un ser único, con distintas habilidades y capacidades. No existe un solo tipo de inteligencia y cada persona posee unas características propias. Se busca, por tanto, el desarrollo del máximo potencial, la búsqueda de talento y el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

OBJETIVOS

El proceso de Coaching clásico parte de un objetivo al que aspira el cliente, pero que con sus herramientas y patrones actuales no consigue alcanzar.

En el Coaching Educativo, la Unión Europea recomienda promover e impulsar las competencias que, en materia de Educación, han sido recogidas en el Real Decreto 1513/06, especialmente las referidas a:

  • Competencia 1 – Comunicación Lingüística
  • Competencia 2 – Matemática
  • Competencia 3 – Conocimiento y la Interacción con el mundo físico.
  • Competencia 4- Tratamiento de la información y digital
  • Competencia 5 – Social y Ciudadana
  • Competencia 6 – Cultural y Artística
  • Competencia 7 – Aprender a Aprender
  • Competencia 8 – Autonomía e Iniciativa personal.

 

El Coaching Educativo apoya la consecución de estos objetivos en una actuación transversal a las materias educativas, basada en la transformación de las actitudes, a través de un trabajo de acompañamiento.

Posibles objetivos de procesos de Coaching con educadores serían:

  • Capacidades y potencialidades. Habilidad personal.
  • Trabajo en equipo. Empatía.
  • Establecimiento de objetivos y su seguimiento.
  • Escucha activa.
  • Manejo emocional propio y con los demás. Autoconocimiento. Creencias. Valores. Confianza. Respeto.
  • Comunicación. Resolución de conflictos.
  • Asunción de responsabilidad. Autonomía.
  • Trabajar la Percepción. Cambios de visión.
  • Motivación. Esfuerzo. Organización.
  • Planificación de acciones. Afrontamiento. Exposición.

 

FEEDBACK

El Feedback es esa acción que realizamos cuando reconocemos algo en el otro. Es una manera de reconocer a la otra persona, pero no sólo como algo implícito que se da por hecho, sino diciéndolo explícitamente. Por ello, dar un buen feedback es fundamental y puede establecer un punto de mejora en cuanto a capacidades o comportamientos, pero siempre desde la aceptación incondicional y con respeto.

¿Cómo se da un buen feedback?

  • Haciendo alusión a los comportamientos. Cada vez que iniciamos un feedback usando la frase “Eres …”, estamos de alguna forma estableciendo y delimitando la identidad de la persona, con lo cual, estamos introyectando creencias, que a la larga pueden incluso repercutir en sus actuaciones futuras. La forma adecuada de establecer un feedback constructivo es hacer alusión a los comportamientos o conductas, sería algo así como “Te has comportado …”, de ésta forma, respetamos la identidad de la persona y establecemos como marco para el cambio, la conducta.
  • Propiciando acciones de mejora. Se trata de acompañar al alumno en la toma de decisiones acerca de aquellas acciones que generarán el cambio deseado. El docente acompañará al alumno en la toma de conciencia acerca de su propia responsabilidad en su proceso de cambio y también en la asimilación de los cambios en hábitos y conductas.

 

AUTOCONOCIMIENTO

La misión del profesorado y los resultados de su trabajo toman hoy en día una especial relevancia, es a través del autoconocimiento como el docente encuentra la clave para el buen funcionamiento en el aula. El coaching proporciona al docente las herramientas para conocer y poner de manifiesto sus competencias, conductas, habilidades y actitudes, y le aporta una mayor calidad de vida referida a todas las áreas de su vida, en especial acerca de su dedicación en el aula. El objetivo principal, se centra en sacar el máximo partido del docente de forma que, mediante un aprendizaje eficaz, pueda obtener el máximo rendimiento en su trabajo y una mayor capacidad de liderazgo entre sus alumnos.

 

Nuria Garrido

Coach Personal y Profesional

El dolor de las decisiones que no tomo

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Parece que estamos programados para evitar el dolor en cualquiera de sus expresiones. Visto con perspectiva es lógico, todo es cuestión de supervivencia. Si sufro tiendo a extinguirme, pero esto del sufrimiento no es tan sencillo. Verás, te contaré que existen, al menos, dos tipos de dolor.

Por un lado, aquel que tiene un mensaje para mí, un dolor sano a su manera, vital para seguir adelante, el amigo al que nunca queremos escuchar porque no nos gusta su mensaje. Por otro, el dolor inútil, aquel que mantengo en mi vida por miedo al primero. Es un tipo de sufrimiento mucho más dañino y profundo, que no pasa con el tiempo y en el cual nos enquistamos por no tomar decisiones. Es paradójico, pero sufrimos por no sufrir.

Siguiendo el razonamiento, el primer tipo de dolor estaría sujeto a las decisiones que SÍ tomo, mientras que el segundo responde más a las decisiones que NO tomo. Este último, es un dolor indefinido porque está en manos del contexto, así como de las personas que lo conforman. No tiene fin porque cuando yo no tomo decisiones otros las toman por mí, y entonces nos adentramos en un mar que no somos capaces de controlar, cambiante, voluble, caprichoso… Nos transformamos en esa veleta movida por el viento que no tiene control ninguno sobre su destino. Es infinito porque en él no controlamos las variables que lo definen. Por otro lado, estaría el otro tipo de dolor, aquel que pudiendo llegar incluso a ser más intenso que el primero, sí tiene fecha de caducidad, porque está sujeto a variables sobre las que tengo poder, por muy incómodo que me resulte en una primera instancia.

Pongamos un ejemplo para entender esta maraña abstracta. Supongamos que estamos enquistados en una relación de pareja insatisfactoria, definida por chantajes emocionales, discusiones constantes, profundo miedo al abandono y la soledad, tal vez celos patológicos derivados de una tremenda inseguridad personal, escenas agresivas (verbales y/o físicas)… Si te quedas paralizado, si decides no tomar decisiones importantes al respecto, el dolor será tan largo como dure dicha relación tóxica, debiendo añadir que el precio a pagar por mantenerlo también será demasiado alto. Tal vez tu autoestima quede destrozada y sea difícil recuperarla, es posible también que tu estado de ánimo decaiga hasta cotas ínfimas, incluso puede que tus creencias acerca del amor bondadoso, respetuoso, dadivoso y pleno…, se rompan para comenzar a creer que el amor real no existe. El precio de este dolor, como ves, es demasiado alto, teniendo la dramática cualidad de ser indefinido y su solución (si es que la tiene) nunca está clara.

Pero existe otra alternativa, podemos ELEGIR el sufrimiento finito, el controlable. Si decides, bien trabajar para cambiar la relación a mejor o bien abandonarla, entonces entrarás en un sufrimiento probablemente muy elevado, pero con fecha de caducidad. El precio de esta alternativa es el paso por el “desierto”, me refiero a ese espacio de incertidumbre e incomodidad que hay entre lo que tienes y lo que quieres tener, dicho más acertadamente, entre lo que eres y lo que quieres llegar a ser. Es el camino a recorrer entre tu zona de maltrato personal y el oasis al que quieres llegar, en el cual poder sentirte libre y encontrar nuevas esperanzas, oportunidades, personas para las cuales vuelvas a sentir (y ofrecer) un profundo amor… Pagar este precio es igualmente doloroso porque elegirás enfrentarte a la soledad, tal vez a la sensación de abandono, tendrás que dejar atrás parte de tu identidad, así como romper con fuertes costumbres y rutinas que anteriormente te hacían sentir “cómodo”…

Esto se llama duelo, y los duelos tienen una inercia donde lo adaptativo (y esperable) es que termine pasando. Esto significa que después de la travesía por el desierto en la que seguro vas a llorar, maldecir, patalear, sufrir… en definitiva, tocar fondo; después de eso llega el oasis y con él una nueva oportunidad para reiniciar tu felicidad.

Esta es la magia del dolor que elegimos. Porque ten en cuenta que todo en esta vida está sujeto a elecciones, desde el desayuno o la ropa que te pondrás hoy, hasta la ciudad en la que vas a vivir los próximos cinco años. Insisto, todo está sujeto a decisiones sean éstas grandes o pequeñas, y como tales tienen un precio a pagar. La clave está en qué precio estás dispuesto a asumir.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si decides no cambiar nada de aquella relación tóxica, el precio que vas a pagar es vivir amargura, apatía, discusiones, fugas en tu autoestima, el ennegrecimiento de tu carácter… A cambio, el beneficio será no sentirte sólo ni abandonado, seguir bajo la rutina costumbrista donde nada cambia, sabrás perfectamente lo que ocurrirá en cada momento y no tendrás que vivir la incertidumbre de tener que conocer a alguien nuevo. El beneficio, en definitiva, es la comodidad vital, que no la felicidad.

Por otro lado, si decides abandonar la relación, el precio a pagar será la incertidumbre, tener que acostumbrarte a tu nueva situación, tal vez buscarte otro sitio donde vivir, sentirte solo, pasar el duelo, preguntarte mil veces si has tomado la decisión correcta o no… ¿El beneficio? Una nueva oportunidad de encontrar tu propia felicidad.

Sea como sea vas a tener que pasar cierto grado de dolor, pero a pesar de que estamos programados para evitar el sufrimiento, a veces nos empeñamos en mantenernos en aquel tipo de dolor indefinido. ¿Por qué? Pues como hemos dejado entrever anteriormente, por los beneficios que obtenemos del inmovilismo. De esto se desprende la no disposición a pagar los precios que requiere salir de dicha parálisis vital.

Siendo así, ¿por qué quedarnos con el sufrimiento de las decisiones que no tomo, camaleónico e indefinido? Puestos a sufrir, ¿no será mejor elegir ese otro tipo de dolor finito, controlable y definido? Porque a la larga y pagados aquellos precios siempre aparece el oasis.

Y porque como dijo el psiquiatra austriaco Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido (escrito en gran parte durante su paso por varios campos de concentración nazis): Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”.

Siempre hay elección, y puestos a sufrir… Elije el sufrimiento con sentido.

Alfonso García-Donas

Psicólogo y Coach profesional

IE-3 Sueños y Liderazgo: KAIZEN

Aquí os dejamos el video de nuestro grupo de IE-3 de Enero a Marzo de 2017 en Granada. Los KAIZEN, con su lema: pequeñas acciones-grandes cambios. Siempre os llevaremos en nuestro corazón. Gracias por haber venido a EMOCIONA a soñar, a disfrutar, a vivir y a amar.

Bolsa de Coachees

  1. ¿En qué consiste la Bolsa de Coachees?

La Bolsa de Coachees se crea cada año para que nuestros alumnos de la formación en Coaching tengan personas con las que hacer sus prácticas. Si te apuntas a la Bolsa de Coachees recibirás entre 5-7 sesiones de Coaching a lo largo de un mes y medio o dos meses. Cada sesión tiene una duración aproximada de 60-90 minutos. Os pondréis de acuerdo, tanto el coach asignado como tu, en la fecha que mejor os convenga para realizar las sesiones. En cada sesión, el coach de prácticas trabajará contigo en el planteamiento de objetivos que quieras conseguir y te irá aplicando una serie de herramientas y técnicas para realizar el proceso de acompañamiento y que consigas tu objetivo. Ten en cuenta que no es necesario que sepas claramente qué objetivo o qué aspecto de tu vida quieres trabajar. El propio coach de prácticas te apoyará para que indagues en ti y busques sobre qué trabajar. Ejemplos de objetivos: dejar de fumar, perder peso, comunicación asertiva, aumentar seguridad, superar un proceso de duelo o ruptura de pareja, conocerte, disfrutar de tus relaciones, mejorar la situación en pareja, gestionar el tiempo, gestionar tareas, gestionar grupos, liderazgo, trabajo en equipo, etc. Como ves hay una gran variedad de objetivos, tanto profesionales como emocionales.

  1. Objetivo

Ofrecer a un estudiante del Experto Certificado en Coaching Profesional y de la Maestría en Coaching de EMOCIONA la posibilidad de poner en práctica las herramientas aprendidas durante su formación.

  1. ¿Qué coste tiene?

No tiene ningún coste económico sólo hemos decidido poner un precio simbólico de 2€ por sesión que podréis utilizar para pagar el café.

  1. ¿Qué necesitamos de ti?

Tu compromiso con las sesiones y con las tareas a realizar. Si decides participar en la bolsa de coachees es muy importante que tengas en cuenta que hay una persona que se va a enfocar por completo en una situación que quieras trabajar y te dedicará su tiempo, su energía y su esfuerzo; por lo que es muy importante que haya un compromiso por tu parte de asistencia a las sesiones y llevar a cabo las tareas que salgan de cada sesión.

  1. ¿Cómo puedo apuntarme a la bolsa?

Envía un e-mail a adrianemociona@gmail.com con tu Nombre, Apellidos, edad, nivel de estudios, situación laboral, correo electrónico, teléfono, ciudad (Granada, Almería o Melilla) y objetivo o situación que quieras trabajar.

Se te asignará un coach de prácticas y el mismo coach te llamará para comenzar las sesiones. Desde EMOCIONA realizaremos llamadas de comprobación a los participantes para ver cómo han ido las prácticas y para que nos deis vuestra opinión sobre el proceso. Tendremos en cuenta vuestra opinión en la puntuación final del estudiante.

Muchas gracias por tu atención.

El Equipo de EMOCIONA COACHING & TRAINING SL.

Inteligencia Emocional y Coaching IE-1 Granada Febrero 2017

IE-1 FEB 2017
Cómo describir lo que significa una IE-1 en un post… Sé que para vosotros significa un viaje interior, un antes y un después, volver a conectar con grandes emociones y grandes valores que estaban enterrados, conexión con los compañeros, dar vida a la vida, llegar a un grupo donde uno puede expresarse, donde es escuchado, donde es respetado y puede descargar las piedras de la mochila para que el corazón vuelva a latir con fuerza y seguramente mucho más. Para mí es un gran sueño, es una de las mayores sensaciones de gratitud, de plenitud y sentir que hago lo que he venido a hacer. Gracias a todos por este grandísimo fin de semana en Granada, gracias por vuestra confianza a raudales en nosotros, gracias por vuestro amor y ¡¡gracias por venir a EMOCIONA a soñar!!! Seguiremos el camino hasta donde me lleven los sueños.