¿Qué puedo hacer para que las cosas no me afecten tanto?: 10 claves para no enfadarse con facilidad

En el artículo anterior hablamos de las dianas que fabricamos para los demás, y a través de las cuales podemos llegar a enfadarnos (o sentirnos afectados de alguna otra manera) ante ciertas actitudes, comportamientos, palabras, formas de ser, etc. Pues bien, en este artículo hablaremos sobre 10 claves para no enfadarse tan rápido y hacer más pequeñas aquellas dianas, con el fin de restarle fuerza a los dardos que en realidad no son tales.

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Mantener la calma es difícil, pero no imposible

  1. Escucha activamente, no sólo oigas.
    La escucha activa implica estar centrado en lo que te están diciendo y no en lo que vas a replicar. Requiere escuchar atentamente cada palabra que alguien te dice e implica, además, empatizar con la otra persona. Lo que dicha persona hace o dice es fruto de sus experiencias, educación, contexto y estructuras mentales, todo ello tan válido o inválido como lo tuyo propio.
    Desde esta perspectiva “todo cabe”, porque es suficientemente amplia como para lograr comprender (no necesariamente compartir) cualquier tipo de realidad. Y así, lo que somos capaces de comprender deja de ocupar espacio y energía mental, porque ya no necesitamos gastar esos recursos en escudriñar de forma estéril. Si lo comprendo lo asumo, sin más.

 

  1. Respira profundamente.
    Enfadarse, ofenderse, que algo te afecte… implica que un dardo ha dado en tu diana. Cuando eso pasa, una hoguera comienza a arder en tu interior. Si le doy espacio a la hoguera, entonces arderá como si la estuviera soplando. Pero si decido dejar el asunto para más tarde la hoguera tenderá a extinguirse. De ahí que siempre te hayan dicho que no se deben tomar decisiones importantes en caliente.
    Se trataría de dejar para mañana lo que no puedo hacer hoy. En ese tiempo que te estás dando aparece la reflexividad, que actúa en tu interior como un cubo de agua fría. En definitiva, cogerte un tiempo muerto ante el problema te permite tomar perspectiva, tan necesaria para no alimentar la hoguera de la crispación.

 

  1. Una retirada a tiempo es una victoria.
    No todas las batallas hay que ganarlas y ni siquiera pelearlas. El día a día suele ofrecer multitud de oportunidades para disputar con los demás. Cualquier tema conflictivo es bueno para que se abra la veda de la discusión (política, fútbol, economía, sexismo, debate social…), pero si sabes que para ti es un tema escabroso, ¿por qué meterse en él de cabeza? ¿Alguna vez has pensado que no siempre tienes por qué llevar razón o que, aunque la lleves, no tienes por qué demostrarlo?pensamiento

Pensar antes de hablar te ayudará a crear un mensaje constructivo

  1. Piensa bien lo que vas a decir.
    A veces, en una conversación acalorada, tenemos más intención de herir que otra cosa. <<Un dardo ha dado en mi diana y no estoy dispuesto a dejarlo correr… ¡Ahora te vas a enterar!>>. Después de ese “ahora te enteras” mental, viene una suerte de diálogo que no busca educar, enseñar, dilucidar, debatir, descongestionar, ni siquiera convencer. Lo que viene detrás es la ofensa.
    Es por eso que después de respirar hondo y reflexionar, es importante decidir cuál va a ser tu actitud ante el asunto: constructiva o destructiva. Si tu objetivo es llegar a un acuerdo común -a una solución-, nunca elijas la segunda opción, pues con ella no llegarás a ningún sitio que merezca la pena. Continuando con el razonamiento, a todo se le puede sacar un un sentido constructivo, y tal vez si te esfuerzas lo suficiente puedas encontrarlo en el conflicto.

 

  1. Asertividad como forma de vida.
    La asertividad es esa forma de comunicación en la que expresas lo que piensas y sientes, respetando también la postura del otro, su criterio y punto de vista.
    La asertividad se caracteriza por: entender a la otra parte a través de la escucha activa (entiendo lo que dices…), expresar tus sentimientos abiertamente (por otro lado, yo me sentí así…), expresar hechos concretos (cuando pasó…), pedir un cambio (por lo que me gustaría que la próxima vez…), anunciar consecuencias positivas (de esa manera tú y yo podremos entendernos mejor).
    Sea como sea, no te aturulles con la fórmula anterior. Quédate con que para que sea una comunicación asertiva no puede haber ironía o sarcasmo en tus palabras, dobles sentidos, ataques velados o intención de hacer daño. La asertividad sirve para expresarse, no para convencer. Desde ese punto de vista tendrás éxito siempre que expreses tu malestar en un tono de voz normal, pausado, sin grandes aspavientos ni palabras malsonantes u ofensivas. Como diría Mafalda: <<Si me gritas no te oigo>>.

 

  1. Sin crítica no hay paraíso.
    <<Gracias por quererme lo suficiente como para decirme esto>>. Esa debe ser la actitud ante la crítica constructiva para poder usarla como un crecimiento. Si no somos capaces de aceptar una sencilla crítica, tampoco seremos capaces de mejorar. Estaremos cerrados a una única perspectiva de vida, sea acertada o no.
    Por eso aceptar una crítica (siempre que sea constructiva) es una buena costumbre para crecer interiormente. De hecho, pide a los demás que te digan cómo te ven y acepta estoicamente lo que tengan que decirte. Luego asúmelo y utilízalo para avanzar, reflexiona sobre la crítica, se honesto contigo mismo y quédate con lo que consideres que es real, rechazando lo que no. Sólo así podrás lograr ser la mejor versión de ti mismo y, de paso, achicar las dianas que fabricaste para otros.

 

  1. Abre tu mente a otras posibilidades.
    Muy relacionado con lo anterior, critícate tú primero y el resto de críticas perderán fuerza. Esto quiere decir que no hay nada externo a ti que pueda dañarte si primero lo has afrontado desde tu hoestidad.
    Así, además, estarás abriendo tu mente a nuevas perspectivas. Cuando eso pasa enriqueces tu mundo interno, aportándole a tus estructuras mentales diferentes prismas. Como ha sido dicho antes, tener más puntos de vista amplía considerablemente la comprensión de la realidad, sirviéndote esto para encajar mejor los golpes.

 

  1. ¿Es suyo o es tuyo?
    Piensa qué es lo que realmente te está sentando mal. ¿Es la intención malvada del otro por fastidiarte o es una proyección de tu propia conducta auto-censurable en la otra persona?
    De todas las cosas que te estoy contando, esto tal vez sea lo más difícil. Requiere una altísima sinceridad hacia ti mismo para poder mirar de frente a tus peores defectos, identificarlos como tuyos (y no suyos aunque los compartáis) y actuar en consecuencia. Por eso, cuídate de criticar a alguien sin criticarte primero a ti mismo.

 

  1. La humildad antes que el orgullo.
    Hay veces que nos enfadamos tanto con alguien que perdemos los papeles. Si somos humildes, sabremos pedir disculpas. Pero si el orgullo gana esta batalla, podemos enquistarnos en una posición rancia en la que tal vez no tengamos razón. El orgullo (sin sentido) habitualmente lleva a tomar decisiones inadecuadas, porque pone el foco fuera de ti. Es decir, el orgullo puede llevarte a tomar decisiones “para demostrar” algo. El qué y a quién es una pregunta que sólo tú puedes contestar.
    Como dijo Albus Dumbledore: <<Pronto tendrás que elegir entre el camino fácil y el camino correcto>>. Personalmente creo que mantenerse en el orgullo es el camino fácil, mientras que el correcto es el de la humildad. Bajarse al barro cuando no se tiene razón, se han perdido los papeles o se ha faltado al respeto, para pedir disculpas humildemente, es una cuestión de educación que te ayudará a crecer interiormente. De paso, nuevamente estarás eliminando dianas de tu interior.disculpas

Saber pedir disculpas es un gesto de humildad que enriquece las relaciones

  1. El mundo no se acaba con esto.
    <<¡Alarma! ¡Lo que me están diciendo es cierto! ¡¡¡No puedo soportarlo!!!>>. Incluso cuando una crítica es cierta puedo aceptarla, asumirla, sobreponerme a ella y, finalmente, usarla para avanzar. El mundo no se acaba porque alguien no piense como yo, me critique o considere mi punto de vista erróneo.
    Si sólo me enfado y no hago nada con ello, estaremos como en el caso anterior, enquistándonos en una posición cómoda en la que nada tengo que hacer salvo recrearme en mis propios errores, para alimentarlos y volverlos a cometer. Y cuando venga alguien a decirme que eso no es correcto, volveré a enfadarme o, peor aún, argüiré: <<Es que yo soy así, no puedo cambiarlo>>. Pero esto no suele ser cierto.
    Al final, el mundo no se desmorona porque no todo el mundo haga las cosas tal y como yo las pienso, las hago o las siento.

 

  1. Esfuérzate en perdonar.
    No podía faltar el “bonus track” en esta lista de diez claves para no ofenderse con tanta facilidad.
    Perdonar significa “dejar ir”, liberar tu mente de aquello que ya no tiene sitio. Perdonar es el acto de <<dejarte marchar de mi mente, a ti, que me hiciste tanto daño>>. Perdonar significa que libero un espacio dentro de mí que era machacador, inolvidable en un sentido muy negativo y que gastaba demasiada energía en un bucle sin sentido.
    Al perdonar dejas de alimentar el rencor hacia la persona que te hirió. Esto, a su vez, disminuye tu irascibilidad no sólo hacia esa persona, sino hacia quien mínimamente se comporte de forma similar. ¿Cuántas veces has hecho (tal vez inconscientemente) que alguien pague los platos rotos de otra persona? Si te ha pasado esto, es porque aún no has perdonado a quien te hizo el daño original. En tal caso tienes derecho a no hacerlo, pero debes saber que el precio (uno de ellos al menos, tal vez el más elevado) es el ennegrecimiento de tu carácter (algunos lo llamarían alma). Tarde o temprano, esto trae ira consigo. Para eliminar esa fuente de ira lo mejor es hacer un ejercicio de perdón.perdonar

Al perdonar, liberamos un espacio mental destructivo, fuente de rencor y malestar

Finalmente y con todo, te invito a que integres estas once claves en tu forma de hacer las cosas. Descubrirás, entonces, que la vida es algo más sencillo de lo que pensabas, y que se puede caminar sin verse afectado con tanta facilidad por los dardos de los demás.

 

Alfonso García-Donas

Psicólogo y Coach

 

IE-1 Mayo 2017

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Aqui os dejamos la foto de familia de nuestra IE-1 del pasado fin de semana. No nos cansaremos nunca de agradecer inmensamente a todos y cada uno de vosotros el haber brillado con luz propia, el que hagais esta experiencia posible y por supuesto, vuestra entrega desde lo más profundo de vuestro corazón. Desde el equipo de Emociona nos sentimos inmesamente felices. ¡¡¡ Sois geniales, OS QUEREMOS !!!

Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional Sevilla

Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional

 

Os presentamos las Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional que tendrán lugar en la provincia de Sevilla, los dias 22, 23 y 24 de mayo. Estas Jornadas serán la antesala de nuestro curso Experto en Coaching Profesional en esta ciudad.

Los contenidos y objetivos de estas jornadas están disponibles a continuación:

 

Jornadas de Coaching e Inteligencia Emocional Back

 

Acércate y encuentra una nueva forma de destacar en tu ámbito profesional, y por supuesto, experimenta en primera persona esta inolvidable experiencia.

…  ¡¡¡ Apuesta por tus sueños !!! …

Lanzamiento IE-3 Abril 2017

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Aquí os dejamos la foto del Lanzamiento de la IE-3 de Abril de 2017. Os presentamos al equipo SAIYAN, 25 seres únicos dispuestos a brillar con luz propia, a luchar por sus sueños y a construir cada dia desde su corazón. Gracias por hacer posible este sueño, adelante SAIYAN: Cree, Crece y Crea !!! Os queremos !!!

Las dianas que fabriqué para ti

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 “No ofende quien quiere, sino quien puede”
Torcuato Luca de Tena.

 

La tesis parte de que las cosas sólo tienen la capacidad de afectarnos en la medida en que se la concedemos. ¿Y si fuera así? Y en

tal caso, ¿querría esto decir que soy culpable de todo aquello que me sienta mal? Por supuesto que no, pero tal vez sí tengas más responsabilidad de la que eres consciente.

Veamos, la idea es que algunas cosas nos afectan y otras no. Entonces, ¿qué cualidades tienen aquellas cuestiones, eventos, circunstancias, actitudes, palabras, actos, formas de ser… que sí me ofenden o me afectan de alguna manera? Voy a explicarlo a través de la metáfora de los dardos y la diana.

 

Imagina que alguien ha dicho algo que te ha sentado mal. Entonces, supongamos que ese comentario sería como un dardo cuya intención es darte. Siendo así, dependiendo de si tienes dianas fabricadas para ese dardo o no, la “afrenta” tendrá un lugar al que llegar. En el primer caso, el dardo dará de lleno, te dolerá, te enfadará, la ofensa se habrá hecho efectiva… En el segundo caso, el dardo pasará de largo porque no tiene donde dar. Si tú no tienes dianas fabricadas para ese tipo de dardos, entonces la ofensa no será tal, porque no lo permitirás.

 

Un ejemplo más concreto: supón que vas por la calle y un perro te ladra porque no le gusta el olor de tu colonia. Conoces a los perros y sabes lo que te está diciendo: <<¡Apestas! ¡Fuera de aquí!>>. Sigues unos pasos más adelante y entonces te encuentras a un niño de cuatro años de la mano de su madre. El niño te mira y te dice: <<¡Tonto! ¡Feo!>>, y acto seguido te saca la lengua.

Permíteme que vaticine que del perro pasarás olímpicamente. Es un perro al fin y al cabo, no tiene opción ni remotamente de dañar tu moral. Por eso precisamente sus ladridos (sus dardos) no tendrán una diana dentro sobre la que impactar. Con respecto al niño, a lo sumo pensarás que está maleducado, pero es un niño pequeño, dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Y siendo así, probablemente tampoco tengas las dianas que sus dos dardos (tonto y feo) necesitan para que la ofensa se haga efectiva dentro de ti. Al final, ni al niño ni al perro les has otorgado la capacidad de ofenderte.

No sabemos qué pasaría, sin embargo, si esas críticas fueran más fuertes o vinieran de personas con las que posees una implicación emocional: tu pareja, tus padres,  tus amigos, incluso tu jefe/a. Y es que a muchas personas de tu entorno (y fuera de éste) sí les habrás otorgado el poder de la ofensa hacia ti. Y aquí está el quid de la cuestión: si hay muchas cosas que me ofenden o “me dan coraje” de los demás, lo que en realidad ocurre es que estoy proyectando en ellos cuestiones negadas de mí mismo.

Esto es… ¡El problema no está en ellas, está en mí! Si yo me ofendo porque alguien me llama feo, lo que está ocurriendo en realidad es que yo me veo feo y no me gusta (esto es mío). Cuando alguien critica mi forma de conducir y yo me ofendo, lo que ocurre en realidad es que estoy poniendo en relieve mi inseguridad al conducir (esto también es mío). Si me ofende que alguien sea de tal o cual religión, de tal o cual condición sexual, de tal o cual orientación política, de tal o cual… lo que sea, lo que ocurre es que soy intolerante y me siento amenazado por lo diferente (y esto también es mío).

Entonces y siendo así, ¿qué variables afectan a que algo genere dianas dentro de mí o no lo haga? Es decir, ¿qué cualidades debe tener un comentario, comportamiento, actitud…, para que se transforme en un dardo y yo genere las dianas necesarias sobre las que impactar? En mi opinión, habría varios factores influyentes:

Cercanía/referencia. Mientras más cercana o de más referencia sea la persona, más te afectarán sus comentarios, actos, actitudes, etc.
Implicación emocional. Mientras más implicación afectiva haya, también más te afectará su opinión.
Persona querida/respetada. Cuando los dardos vayan contra una persona a la que ames o respetes muchísimo, entonces harás tuyos dichos dardos.
Heridas abiertas. Te sentará peor la actitud de una persona si tienes malestar irresoluto con ella.
Creencias profundas. Si sientes que una cuestión daña alguna creencia muy arraigada dentro de ti, inmediatamente generarás una gran diana para ella.
Orgullo. Muy relacionado con lo anterior, alimentarás dianas fuertes si consideras que lo que te llega está atentando contra tu orgullo.
Sensibilidad. Te pasará lo mismo si se toca un tema para el que tengas una sensibilidad especial.
Incomodidad. Cuando algo te haga sentir incómodo, se transformará en un dardo para ti.
Verdad. Esta variable generará dardos y dianas cuando aquello que te llega lo creas como una verdad absoluta y, por supuesto, esta verdad no te guste.
Proyección. A veces vamos a reflejar una parte negada de nosotros mismos en el comportamiento de otra persona, generando dianas injustificadas para ella.

 

¿Quiere esto decir que no existen personas que quieran dañarme? ¿Todo lo que me sienta mal es producto de mis dianas (de mis creencias) y no de la actitud de otros? No, por supuesto que hay personas con una actitud dañina, pero dicho daño podrá hacerse efectivo o no dependiendo la actitud que tú tomes al respecto. Incluso en esas circunstancias podrás decir: <<Perdona, eso no es mío, es tuyo y por lo tanto no pienso ofrecerle un espacio en mi mente>>. O simplemente hacer caso omiso de la crítica. Así, cada palo deberá aguantar su vela.

Además, ten presente que en tu vida habrá “grandes maestros”. Llamo maestros a aquellas personas que te caen profundamente mal o que normalmente te generan un gran rechazo. En estos casos caben dos posibilidades: o son personas tóxicas (en cuyo caso te invito a que pongas límites) o estás proyectando en ellas algo que es tuyo. Quiero decir con esto que tienes muchas dianas diseñadas para esa persona: su actitud, comportamiento, forma de pensar, de hablar… En este caso, pregúntate qué tan malo tiene esa persona que no soportas. Tirando de honestidad y valentía, tal vez descubras que lo que no soportas está dentro de ti. Es entonces cuando estas personas se transforman en tus “maestros”, porque te aportan el inmenso valor de ver lo que no te gusta de ti mismo.

Y es que al final estamos llenos de negaciones. Negamos muchas partes de lo que somos porque no nos gusta mirar nuestros defectos a la cara. Eso activa un mecanismo de defensa como la proyección, o lo que es lo mismo, ver en ojo ajeno la paja mientras no vemos la viga en el nuestro. Y básicamente así es como se generan las dianas comentadas. No es que los demás estén siempre dispuestos a provocar una reacción en ti. Más bien es que estamos llenos de dianas dispuestas a ser tocadas por muchos dardos. Las ofensas, al final, son de mí hacia mí.

 

Así es que con todo, te dejo con las palabras de Descartes en clave de consejo: <<Cuando alguien me ha ofendido trato de elevar mi alma muy alto para que la ofensa no la alcance>>. Por supuesto, quiere decir que eleva sus dianas hasta donde los dardos no pueden llegar.

 

Alfonso García-Donas

Psicólogo y Coach

Coaching Educativo

En las bases de los mejores sistemas educativos en el mundo, se encuentra un concepto que está tomando especial relevancia, se trata del Coaching Educativo, un método que deja atrás prácticas centradas en la mera acumulación de conocimientos y que apuesta por un profesorado que acompaña al alumno de forma colaborativa, estableciendo las bases para un proceso de crecimiento tanto intelectual como emocional, que parte del respeto por las propias capacidades del alumno. El coaching, por tanto, en el ámbito educativo, consiste en crear las condiciones necesarias para que se dé el aprendizaje y el crecimiento.

“No es necesario saber hacer algo para ser capaz de hacerlo. Aprendimos a caminar, correr, a ir en bicicleta y a jugar a la pelota sin que nos dieran instrucciones” John Whitmore.

“El modelo educativo en Coaching, será cooperativo, no directivo, basado en los procesos de aprender a aprender, en el que los estudiantes hacen algo más que acumular información, llevan a cabo cambios en profundidad, transformaciones que afectan tanto a sus costumbres emocionales y a sus hábitos de pensamiento, como a la capacidad de continuar creciendo” Bou Pérez

La principal premisa del coaching educativo es acompañar al alumno en la búsqueda de sus propias respuestas, siendo por tanto capaz de aprender por sí mismo. Para ello es imprescindible fomentar la Conciencia y la Responsabilidad, detectar y estimular el Potencial (capacidades/habilidades), establecer Objetivos y dar Feedback. Todo ello se sustenta inevitablemente en el Autoconocimiento por parte del docente, para poner sus propias habilidades y recursos al servicio de la labor de la enseñanza.

 

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CONCIENCIA

Tomar conciencia implica obtener un conocimiento de algo a través de la reflexión, de la observación o de la interpretación de lo que uno ve, oye y siente. Una mayor conciencia permite percibir con mayor claridad. Además, la conciencia requiere autoconocimiento.

“Sólo puedo controlar aquello de lo que soy consciente. Aquello de lo que no soy consciente me controla a mí. La conciencia me capacita” John Whitmore.

La Conciencia lleva inevitablemente a la habilidad, pone de manifiesto y enfatiza los atributos únicos de cada persona, al tiempo que desarrolla la capacidad y la confianza necesarias para mejorar sin las ordenes de un tercero. Fomenta la independencia, la seguridad en uno mismo, la confianza y la responsabilidad personal.

RESPONSABILIDAD

Fomentar la responsabilidad es fomentar la capacidad de elección. La responsabilidad es el derecho de la libertad individual, entendido como la forma en que podemos elegir responder ante los hechos o circunstancias de nuestro alrededor.

La responsabilidad y el compromiso están íntimamente relacionados. Si nos encomiendan realizar una tarea y nos dicen exactamente cómo hacerla, tendremos mucha menos responsabilidad sobre ella, sobre su éxito o fracaso; si en lugar de ello, al darnos la tarea nos preguntan cómo creemos que podemos hacerla, buscando diferentes opciones o encontrando la mejor manera de realizarla, hacemos la tarea nuestra, nos responsabilizamos y nos comprometemos con ella.

POTENCIAL

El coaching Educativo se centra en el potencial de cada uno de los alumnos. Se trata de detectar y hacer aflorar el potencial, y una vez detectado, hacer que sea sostenible en el tiempo.

Fue en 1983 cuando Gardner propuso dejar de hablar de Inteligencia y considerar el término de “Inteligencias Múltiples”, así estableció la Inteligencia Auditiva-Musical, la Inteligencia Kinestésica-Corporal, la Inteligencia Visual-Espacial, la Inteligencia Verbal- Lingüística y la Inteligencia Lógico-Matemática.

Además, introdujo otros dos tipos de inteligencias, la Inteligencia Interpersonal (Capacidad para entender a las otras personas: lo que les motiva y cómo trabajar con ellos de forma cooperativa) y la Inteligencia Intrapersonal (Entendida como la capacidad de formarse un modelo ajustado de uno mismo y de ser capaz de usarlo para desenvolverse de forma eficaz en la vida).

Bajo esta perspectiva, se considera a cada persona cómo un ser único, con distintas habilidades y capacidades. No existe un solo tipo de inteligencia y cada persona posee unas características propias. Se busca, por tanto, el desarrollo del máximo potencial, la búsqueda de talento y el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

OBJETIVOS

El proceso de Coaching clásico parte de un objetivo al que aspira el cliente, pero que con sus herramientas y patrones actuales no consigue alcanzar.

En el Coaching Educativo, la Unión Europea recomienda promover e impulsar las competencias que, en materia de Educación, han sido recogidas en el Real Decreto 1513/06, especialmente las referidas a:

  • Competencia 1 – Comunicación Lingüística
  • Competencia 2 – Matemática
  • Competencia 3 – Conocimiento y la Interacción con el mundo físico.
  • Competencia 4- Tratamiento de la información y digital
  • Competencia 5 – Social y Ciudadana
  • Competencia 6 – Cultural y Artística
  • Competencia 7 – Aprender a Aprender
  • Competencia 8 – Autonomía e Iniciativa personal.

 

El Coaching Educativo apoya la consecución de estos objetivos en una actuación transversal a las materias educativas, basada en la transformación de las actitudes, a través de un trabajo de acompañamiento.

Posibles objetivos de procesos de Coaching con educadores serían:

  • Capacidades y potencialidades. Habilidad personal.
  • Trabajo en equipo. Empatía.
  • Establecimiento de objetivos y su seguimiento.
  • Escucha activa.
  • Manejo emocional propio y con los demás. Autoconocimiento. Creencias. Valores. Confianza. Respeto.
  • Comunicación. Resolución de conflictos.
  • Asunción de responsabilidad. Autonomía.
  • Trabajar la Percepción. Cambios de visión.
  • Motivación. Esfuerzo. Organización.
  • Planificación de acciones. Afrontamiento. Exposición.

 

FEEDBACK

El Feedback es esa acción que realizamos cuando reconocemos algo en el otro. Es una manera de reconocer a la otra persona, pero no sólo como algo implícito que se da por hecho, sino diciéndolo explícitamente. Por ello, dar un buen feedback es fundamental y puede establecer un punto de mejora en cuanto a capacidades o comportamientos, pero siempre desde la aceptación incondicional y con respeto.

¿Cómo se da un buen feedback?

  • Haciendo alusión a los comportamientos. Cada vez que iniciamos un feedback usando la frase “Eres …”, estamos de alguna forma estableciendo y delimitando la identidad de la persona, con lo cual, estamos introyectando creencias, que a la larga pueden incluso repercutir en sus actuaciones futuras. La forma adecuada de establecer un feedback constructivo es hacer alusión a los comportamientos o conductas, sería algo así como “Te has comportado …”, de ésta forma, respetamos la identidad de la persona y establecemos como marco para el cambio, la conducta.
  • Propiciando acciones de mejora. Se trata de acompañar al alumno en la toma de decisiones acerca de aquellas acciones que generarán el cambio deseado. El docente acompañará al alumno en la toma de conciencia acerca de su propia responsabilidad en su proceso de cambio y también en la asimilación de los cambios en hábitos y conductas.

 

AUTOCONOCIMIENTO

La misión del profesorado y los resultados de su trabajo toman hoy en día una especial relevancia, es a través del autoconocimiento como el docente encuentra la clave para el buen funcionamiento en el aula. El coaching proporciona al docente las herramientas para conocer y poner de manifiesto sus competencias, conductas, habilidades y actitudes, y le aporta una mayor calidad de vida referida a todas las áreas de su vida, en especial acerca de su dedicación en el aula. El objetivo principal, se centra en sacar el máximo partido del docente de forma que, mediante un aprendizaje eficaz, pueda obtener el máximo rendimiento en su trabajo y una mayor capacidad de liderazgo entre sus alumnos.

 

Nuria Garrido

Coach Personal y Profesional

El dolor de las decisiones que no tomo

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Parece que estamos programados para evitar el dolor en cualquiera de sus expresiones. Visto con perspectiva es lógico, todo es cuestión de supervivencia. Si sufro tiendo a extinguirme, pero esto del sufrimiento no es tan sencillo. Verás, te contaré que existen, al menos, dos tipos de dolor.

Por un lado, aquel que tiene un mensaje para mí, un dolor sano a su manera, vital para seguir adelante, el amigo al que nunca queremos escuchar porque no nos gusta su mensaje. Por otro, el dolor inútil, aquel que mantengo en mi vida por miedo al primero. Es un tipo de sufrimiento mucho más dañino y profundo, que no pasa con el tiempo y en el cual nos enquistamos por no tomar decisiones. Es paradójico, pero sufrimos por no sufrir.

Siguiendo el razonamiento, el primer tipo de dolor estaría sujeto a las decisiones que SÍ tomo, mientras que el segundo responde más a las decisiones que NO tomo. Este último, es un dolor indefinido porque está en manos del contexto, así como de las personas que lo conforman. No tiene fin porque cuando yo no tomo decisiones otros las toman por mí, y entonces nos adentramos en un mar que no somos capaces de controlar, cambiante, voluble, caprichoso… Nos transformamos en esa veleta movida por el viento que no tiene control ninguno sobre su destino. Es infinito porque en él no controlamos las variables que lo definen. Por otro lado, estaría el otro tipo de dolor, aquel que pudiendo llegar incluso a ser más intenso que el primero, sí tiene fecha de caducidad, porque está sujeto a variables sobre las que tengo poder, por muy incómodo que me resulte en una primera instancia.

Pongamos un ejemplo para entender esta maraña abstracta. Supongamos que estamos enquistados en una relación de pareja insatisfactoria, definida por chantajes emocionales, discusiones constantes, profundo miedo al abandono y la soledad, tal vez celos patológicos derivados de una tremenda inseguridad personal, escenas agresivas (verbales y/o físicas)… Si te quedas paralizado, si decides no tomar decisiones importantes al respecto, el dolor será tan largo como dure dicha relación tóxica, debiendo añadir que el precio a pagar por mantenerlo también será demasiado alto. Tal vez tu autoestima quede destrozada y sea difícil recuperarla, es posible también que tu estado de ánimo decaiga hasta cotas ínfimas, incluso puede que tus creencias acerca del amor bondadoso, respetuoso, dadivoso y pleno…, se rompan para comenzar a creer que el amor real no existe. El precio de este dolor, como ves, es demasiado alto, teniendo la dramática cualidad de ser indefinido y su solución (si es que la tiene) nunca está clara.

Pero existe otra alternativa, podemos ELEGIR el sufrimiento finito, el controlable. Si decides, bien trabajar para cambiar la relación a mejor o bien abandonarla, entonces entrarás en un sufrimiento probablemente muy elevado, pero con fecha de caducidad. El precio de esta alternativa es el paso por el “desierto”, me refiero a ese espacio de incertidumbre e incomodidad que hay entre lo que tienes y lo que quieres tener, dicho más acertadamente, entre lo que eres y lo que quieres llegar a ser. Es el camino a recorrer entre tu zona de maltrato personal y el oasis al que quieres llegar, en el cual poder sentirte libre y encontrar nuevas esperanzas, oportunidades, personas para las cuales vuelvas a sentir (y ofrecer) un profundo amor… Pagar este precio es igualmente doloroso porque elegirás enfrentarte a la soledad, tal vez a la sensación de abandono, tendrás que dejar atrás parte de tu identidad, así como romper con fuertes costumbres y rutinas que anteriormente te hacían sentir “cómodo”…

Esto se llama duelo, y los duelos tienen una inercia donde lo adaptativo (y esperable) es que termine pasando. Esto significa que después de la travesía por el desierto en la que seguro vas a llorar, maldecir, patalear, sufrir… en definitiva, tocar fondo; después de eso llega el oasis y con él una nueva oportunidad para reiniciar tu felicidad.

Esta es la magia del dolor que elegimos. Porque ten en cuenta que todo en esta vida está sujeto a elecciones, desde el desayuno o la ropa que te pondrás hoy, hasta la ciudad en la que vas a vivir los próximos cinco años. Insisto, todo está sujeto a decisiones sean éstas grandes o pequeñas, y como tales tienen un precio a pagar. La clave está en qué precio estás dispuesto a asumir.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si decides no cambiar nada de aquella relación tóxica, el precio que vas a pagar es vivir amargura, apatía, discusiones, fugas en tu autoestima, el ennegrecimiento de tu carácter… A cambio, el beneficio será no sentirte sólo ni abandonado, seguir bajo la rutina costumbrista donde nada cambia, sabrás perfectamente lo que ocurrirá en cada momento y no tendrás que vivir la incertidumbre de tener que conocer a alguien nuevo. El beneficio, en definitiva, es la comodidad vital, que no la felicidad.

Por otro lado, si decides abandonar la relación, el precio a pagar será la incertidumbre, tener que acostumbrarte a tu nueva situación, tal vez buscarte otro sitio donde vivir, sentirte solo, pasar el duelo, preguntarte mil veces si has tomado la decisión correcta o no… ¿El beneficio? Una nueva oportunidad de encontrar tu propia felicidad.

Sea como sea vas a tener que pasar cierto grado de dolor, pero a pesar de que estamos programados para evitar el sufrimiento, a veces nos empeñamos en mantenernos en aquel tipo de dolor indefinido. ¿Por qué? Pues como hemos dejado entrever anteriormente, por los beneficios que obtenemos del inmovilismo. De esto se desprende la no disposición a pagar los precios que requiere salir de dicha parálisis vital.

Siendo así, ¿por qué quedarnos con el sufrimiento de las decisiones que no tomo, camaleónico e indefinido? Puestos a sufrir, ¿no será mejor elegir ese otro tipo de dolor finito, controlable y definido? Porque a la larga y pagados aquellos precios siempre aparece el oasis.

Y porque como dijo el psiquiatra austriaco Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido (escrito en gran parte durante su paso por varios campos de concentración nazis): Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”.

Siempre hay elección, y puestos a sufrir… Elije el sufrimiento con sentido.

Alfonso García-Donas

Psicólogo y Coach profesional

IE-3 Sueños y Liderazgo: KAIZEN

Aquí os dejamos el video de nuestro grupo de IE-3 de Enero a Marzo de 2017 en Granada. Los KAIZEN, con su lema: pequeñas acciones-grandes cambios. Siempre os llevaremos en nuestro corazón. Gracias por haber venido a EMOCIONA a soñar, a disfrutar, a vivir y a amar.