Almuerzo Navidad 2018

¡¡¡Ya llega la COMIDA DE NAVIDAD DE EMOCIONA 2018!!!

El almuerzo será el día 22 de Diciembre, sábado a las 14.00 hrs en el Restaurante Camaura Camino de Purchil 42. C.P. 18004. GRANADA.
El precio es de 30 € por persona. Un poco más abajo encontrarás el menú detallado.

Para reservar el almuerzo realiza una transferencia directamente al número de cuenta del restaurante que te dejamos a continuación, indicando tu nombre y tus apellidos, no es necesario indicar nada más. Por favor, escribe también un comentario confirmando tu asistencia en la fanpage de Life-On para hacernos una idea de cuántas personas seremos. El plazo máximo para realizar la reserva será hasta el día 20 de diciembre.

RESTAURANTE CAMAURA Nº DE CUENTA: ES71 3023 0181 1164 5252 0700.

Después del almuerzo pasaremos al PUB donde seguiremos disfrutando de la ¡¡¡FIESTAAA!!!, no hay que coger vehículo para desplazarse, el pub se encuentra situado dentro de las instalaciones del restaurante. El precio por copa es de 4.50 €.

El menú que vamos a degustar consta de:

COPA DE BIENVENIDA.

A COMPARTIR:

ENSALADA DE SALMÓN CON VINAGRETA DE MANGO.
BERENJENAS CON MIEL DE CAÑA.
CROQUETONES DE LA ABUELA.

A ELEGIR (CARNE O PESCADO)

BACALAO GRATINADO CON ALIOLI DE MANZANA SOBRE BASE DE PIMIENTOS DEL PIQUILLO.
SECRETO IBÉRICO CON PATATAS ENCONTRADAS Y SU VERDURITA.

POSTRE

SOUFFLÉ DE CHOCOLOTE CALIENTE CON HELADO DE VAINILLA.

TODA LA BEBIDA INCLUIDA Y COPA DE CAVA.

Esperando que sea de tu agrado y con muchísimas ganas de volver a verte y compartir contigo un día tan especial.
¡¡¡Te esperamos para brindar por la VIDA y por la NAVIDAD!!!

¡¡Un fuerte abrazo!!

EL EQUIPO EMOCIONA.

comida-navidad

La identidad en el sufrimiento: Una gestión adecuada de la identidad en el adolescente.

En el artículo anterior hablábamos de cómo las creencias de otros pueden influir en la forja de nuestra identidad. Bien, en esta ocasión hablaremos sobre cómo a veces dicha identidad puede encontrar sus cimientos en el sufrimiento.

Empecemos por el principio. Como ya vimos, lo que creemos de nuestros hijos ejerce una gran influencia en lo que éstos creen que son. En la adolescencia, esta relación entre <<lo que soy>> y <<lo que otros creen que soy>> comienza a diluirse (sólo comienza). Porque los jóvenes empiezan a tener su propia visión del mundo, sus propias expectativas, formas de entender las relaciones, criterio propio, opiniones, etc. Como parte de esas identidad, a veces no van a poder (ni querer) evitar enrolarse en formas de ser complicadas. Y aquí es donde entra la identidad basada en el sufrimiento. Entiéndase como sufrimiento todo aquello relacionado con un malestar interno.

pilares identidad

Es en la adolescencia cuando los pilares de nuestra identidad se fortalecen.

Así, si tu hijo adolescente viene a contarte algo muy importante, o algo que le avergüenza mucho, o que le provoca mucha rabia, o que para ti es una tontería de las grandes…, y tú como figura de referencia no te esfuerzas por empatizar con él, el adolescente tenderá a agarrarse a esa parte de sí como forma de definir QUIÉN ES en ese momento. Mucha atención a esto porque es abstracto.

El chico no tiene por qué ser consciente, pero es probable que su actitud sea coherente con el siguiente diálogo interno: <<¡Nadie me entiende! Ni siquiera tú… ¡Le estás restando importancia a lo que estoy sintiendo! Pues que sepas que voy a sentirme así hasta que lo entiendas, porque necesito que veas que estoy sufriendo. Y además, si antes sólo me sentía mal porque he discutido con mi amigo X, ahora también tú eres foco de mi malestar y te lo voy a hacer saber>>. Ese <<te lo voy a hacer saber>> puede que se traduzca en un comportamiento iracundo, inestable, de evitación, de rechazo o incluso de rabia focalizado en ti como madre o padre. Al final, puede que salga una frustración (en clave de rebeldía) que no sabes de dónde viene y que incluso no tenga nada que ver contigo.

adolescente

Desdeñar el sufrimiento de un adolescente es desdeñar una parte importantísima de él.

Lo que está pasando realmente es que alguien está desdeñando su sufrimiento porque a sus ojos es una tontería. En mi experiencia como terapeuta de adultos y adolescentes, sé que cuando una persona siente que su sufrimiento no está siendo atendido (en especial si es niño y adolescente, por su inmadurez, aunque también nos pasa a los adultos), se acoge a dicho malestar como parte de su identidad. Así, si nadie empatiza con esa parte del adolescente, éste tenderá a colocarse en una posición psicológica de sufridor, mártir o víctima. La consecuencia más visible probablemente sea una tendencia a hacer su comportamiento coherente con estas creencias. Y de esta manera ya tendremos el caldo de cultivo perfecto para la eclosión de una distorsión en la relación entre tu hijo y tú. Porque no verá en ti a alguien que le entiende y apoya, sino a un detractor de sus necesidades emocionales.

Como venimos diciendo, este posicionamiento psicológico y emocional no sucede sólo en el adolescente. Piensa en ese momento en el que te atreves a expresar algo que te está haciendo sufrir y la persona que tienes delante te dice: <<Pero hombre, si eso no es nada, es una tontería>>; <<Mujer, no hagas un drama, ya verás cómo mañana lo ves de otra amanera>>; <<¿Y eso es grave? Grave es lo mío>>; <<No te preocupes…>>.

Es probable que en esos momentos te sientas frustrado o enfadado porque tu sufrimiento ha sido ignorado. O tal vez te sientas un tanto estúpido porque no has sido capaz de transmitir tu malestar con la importancia que tiene para ti. En cualquier caso, la tendencia es a sentir que la otra persona no entiende nada y mientras eso suceda así, es posible que necesitemos agarrarnos a ese dolor porque ahora mismo <<esto es lo que yo soy y necesito que lo entiendas, aunque tenga que enfadarme contigo para que lo acabes entendiendo>>. Justo esto es la identidad en el sufrimiento.

sufrimiento adolescente

Entender el sufrimiento de un adolescente ante un problema dado, es entender su mundo.

Volviendo a los más jóvenes de la casa, para que esto no te pase con ellos, ¿qué puedes hacer cuando tu hijo adolescente viene con un problema que para ti no tiene la menor importancia?

Primero, entender que su problema es su mundo. El chico, la chica, no tiene tu experiencia, conocimientos, recursos internos ni madurez. Así es que lo que le pasa es lo peor que le podría pasar en este momento. Así es porque así lo vive.

Luego, puedes hacer comentarios que le lleven a entender que estás empatizando con él. Comentarios del tipo:

  • Debió de ser muy frustrante para ti…
  • Entiendo que eso te enfade, yo también me habría enfadado…
  • ¡Vaya! Que rabia que bajara tu nota por unas cuantas faltas…
  • Supongo que te enfadó mucho aquel comportamiento de tu amigo…
  • Sé que sientes rabia, a mí me pasó algo parecido y vaya si me enfadé…

 

Fíjate que estos comentarios no están pensados para ofrecer soluciones. A veces la empatía pasa sencillamente por parafrasear lo que la otra persona dice o siente, pero no en ofrecer soluciones. Como adultos, en ocasiones también tenemos la necesidad de ejercer nuestro <<derecho a la pataleta>>. Y nada más.

En este sentido, cuando una persona no se siente comprendida, tiende a posicionarse en su dolor como forma de estar en el mundo. Es como una necesidad de demostrar que realmente <<lo estoy pasando mal>>. Por supuesto, el beneficio emocional (e inconsciente) de esta actitud es muy alto, ya que de una manera u otra recibimos atención de los demás y, por otro lado, nos colocamos en una posición “cómoda” donde <<no hay nada que yo pueda hacer salvo lamentarme>>. En el caso del adolescente, como venimos diciendo, puede que ese malestar se muestre en forma de rebeldía o de retraimiento social.

Por otro lado, cuando sí proceda el ofrecimiento de soluciones, la estrategia que puedes seguir es que el propio chico, la propia chica, llegue ellas por sí mismo/a con tu apoyo. Con expresiones como:

  • ¿Y qué crees que puedes hacer para que Laura deje de estar enfadada?
  • Eres listo/a, sé que sabes lo que hay que hacer. Además, si quieres puedo ayudarte a buscar soluciones. Seguro que entre los dos llegamos a la solución más adecuada.
  • ¿Cómo crees que se siente Juan? Es posible que él también esté dolido… Y en ese caso, ¿tal vez podríais hablar para llegar entre los dos a una solución?

Generalmente, las soluciones a las que se llega por uno mismo, tienen mucho más calado en la mente que las que vienen de fuera. Así es que muchas veces la solución al problema de un adolescente pasa por ayudarle a llegar a sus propias conclusiones. Si nos deja… En caso contrario simplemente podremos escuchar y demostrar que estamos ahí sencillamente para entenderle, que no es poco.

respeto

Cuando las soluciones no estén claras, hazle sentir que le respetas, comprendes y apoyas.

Con todo, voy a poner un ejemplo de una conversación entre Pedro y su hija Lidia, de 15 años:

-¡Es que la odio, no la soporto! –dijo Lidia entrando en casa como un vendaval, soltando bruscamente su mochila y sentándose frustradamente en una silla de la cocina.

-¿Qué pasa hija? –dijo Pedro, su padre, que estaba preparando en ese momento la comida.

-¿Que qué pasa? ¡Pasa que Laura ha vuelto a copiarme el peinado, la ropa y todo! Es que, de verdad, ¿no puede tener su propio estilo? ¡No, tiene que copiarme todos los días!

El padre podría haber dicho: <<¡Venga ya, Lidia, ¿y eso es un problema? Vaya tontería, hija>>. Pero lo que dijo fue:

-Vaya, tiene que ser muy frustrante para ti que tu mejor amiga te copie. Y encima ponerle buena cara, porque claro, ¿cómo le vas a decir que es una copiona de mier…coles?

-¡Pues eso es! ¿Cómo le voy a decir que me jode la vida que haga eso?

Pedro podría haber dicho: <<Pes diciéndoselo, no es tan difícil, mira: Me molesta que me copies. Y controla tu lenguaje, no te consiento que hables así>>.  En cambio dijo:

-¿Me pregunto cómo se le dice a alguien las cosas que nos molestan?

-Pues no tengo ni idea… -dijo Lidia un poco más calmada-, pero me molesta muchísimo. ¡Que se invente su propio estilo! Que vea vídeos en youtube como hago yo, que te enseñan a maquillarte y a combinar la ropa para que quede bien y todo.

Pedro podría haber dicho: <<Youtubers, ¿te refieres a esos niñatos que se graban haciendo tonterías porque no tienen nada mejor que hacer con sus vidas?>>. Pero dijo:

-¿Te refieres a los vídeos que ves de vez en cuando? Espero que no te moleste, no puedo evitar oír a veces los consejos que dan esas chicas. Porque son chicas, ¿no? ¿O son chicos?

-¡Papá! ¿Cómo van a ser chicos? Vosotros no tenéis ni idea de estilismo y moda –dijo Lidia, con tono divertido y muy orgullosamente.

-Claro, ¡qué tontería por mi parte! Volviendo a Laura, decíamos que tienes un problema con ella, que te da mucho coraje y no sabes cómo solucionarlo.

-Justo eso.

-Recuerdo una vez que tuve que decirle a tu madre que no me gustaba el color de su pintalabios. Así, como un marrón oscuro muy feo. Lo usaba siempre casi como tradición, porque era el mismo color que usaba la tía Gertru. ¿Recuerdas a la tía Gertru? ¿Lo hortera que era?

-¡Sí, por favor! ¡Cómo olvidarla! Era muy buena, pero también muy pesada, me daba unos besos que me absorbía la cara entera.

-Bueno, pues ya sabes que era como una segunda madre para tu madre. Y como la idolatraba tanto, usaba el mismo color de pintalabios de… -entre tú y yo hija- de vieja –Lidia no pudo evitar romper en carcajadas-. Entonces un día me envalentoné y le dije que tenía que decirle algo que podría molestarla mucho, pero que necesitaba decírselo igualmente y que tenía que ver con la tía Gertru.

–¡¿En serio?! ¿Hiciste eso? ¡La tía Gertru era intocable para mamá! Bueno, y lo sigue siendo…

-Sí, pues imagínate lo cagado que estaba yo.

-Bueno, ¿y qué le dijiste?

-Pues la verdad, que no me gustaba que usara el mismo color de pintalabios que la tía Gertru, que le hacía parecer mucho más mayor de lo que era y que para mi gusto hacía sombra en su preciosa sonrisa.

-¡Qué pelota eres cuando quieres, papá!

-Pues sí, pero funcionó, ¿sabes? Al principio se lo tomó un poco mal. Luego me dijo que podría habérselo dicho antes, que llevaba años usando el mismo color de pintalabios.

-No, si hasta tuvo que agradecértelo y todo.

-Pues sí, pero ese es el efecto de ser sinceros con alguien, hija. Al principio puede que se molesten un poco, pero luego lo agradecen porque les dices lo que nadie se atreve a decir.

-Entiendo… -dijo Lidia pensativa-. Pues, ¿sabes qué? Si me sigo enfadando tanto con Laura, al final voy a cogerle coraje de verdad y no querré seguir siendo su amiga. ¡Así es que le voy a decir las cosas como las pienso: que me da mucho coraje que me copie y que no lo soporto, ale! ¡Que deje de hacerlo o dejaré de ser su amiga! -dijo Lidia, nuevamente muy enfadada. 

-Vale, me parece perfecto, justo eso es lo que tienes que hacer. Pero no olvides que estás muy enfadada y que, aunque tienes derecho a estarlo, si le hablas con ese tono a Laura, el problema podría agravarse y no arreglarse, ¿me comprendes, hija?

-Sí, supongo que sí… ¿Y si le escribo una carta? –dijo Lidia entusiasmada sopesando la idea que se le acababa de ocurrir.

-¡Vaya, qué gran idea!

-Le escribo una carta sin enfado y después de leerla podremos hablar sobre lo que ella piensa de esto.

-Me parece más que estupendo.

-¡Voy a escribirla ahora mismo mientras acabas la comida! ¿Quieres que te la enseñe cuando la termine para que me digas si está bien escrita? -concluyó Lidia.

-Claro, cómo no. Estaré encantado.

-Por cierto, ¿qué hay de comer? –preguntó la chica mientras salía de la cocina para ir a su cuarto a escribir.

-Brócoli con filetes empanados.

-¡Puaj! ¡Brócoli! ¡Qué asco, por favor!

Pedro podría haber dicho: <<¿Asco? ¿Sabes la de gente que hay por el mundo pasando hambre? Deberías mostrarte más agradecida, niña, porque en esta casa puedes comer todos los días.>> Sin embargo, dijo:

-La verdad es que sí, ¡qué asco de brócoli! –por supuesto, a Pedro le encantaba el brócoli.

como un adolescente

El adolescente puede mostrarse dialogante y proactivo si el diálogo y la proactividad empiezan en nosotros. Para ello, primero hay que entrar en su mundo.

Para finalizar, no se trata de darle la razón a los hijos constantemente, no se trata de no ponerle límites nunca, de no decirles <<no>>, ni de seguirles siempre la corriente. Se trata de que como estrategia puntual y ante determinadas circunstancias, intentemos como padres y madres ponernos en sus zapatos, intentar tirar de ellos en lugar de empujar; desde su mundo, su mapa mental y sus necesidades. <<Desde allí hacia aquí>>. Sólo así reduciremos la probabilidad de que sientan la necesidad de enquistarse en una identidad autodestructiva.

Alfonso García-Donas Sepulveda

Psicólogo y Coach

 

Cómo se crea la identidad de tus hijos: Tu hijo es lo que le ayudes a creer que es

Identidad

La identidad es la conciencia de quiénes somos, un constructo psicológico único en el ser humano.

Identidad, de la raíz idem(‘mismo’) y entidad (‘lo que constituye la esencia o la forma de una cosa’). Por lo tanto, la identidad es lo que constituye la esencia o lo que le da forma a uno mismo; ese constructo mental que nos hace ser conscientes de nosotros mismos, conceptualizarnos como alguien separado de otros y saber quiénes somos.

Según la psicología evolutiva, un ser humano comienza a tomar conciencia de los límites físicos de su cuerpo a los seis meses. Hasta entonces, el bebé se siente enteramente unido a su madre. Es a partir de esa edad cuando la criatura comienza a  comprender que lo que le rodea es diferente, separado de su propio ser.

Pero la identidad no es sólo tomar conciencia de tus propios límites físicos. Sobre todo es lo que yo soy, siendo esto cambiante durante las distintas fases de la vida. En etapas tempranas, lo que soy cambia en períodos de tiempo relativamente cortos. Porque el concepto que tenemos de nosotros mismos depende en gran medida del grado de madurez y las experiencias acumuladas en cada etapa.

Y es que la identidad es un puzle complejísimo cuyas piezas están formadas por las experiencias, creencias, comportamientos, recuerdos, contexto social, marco cultural…, y otra serie de variables que definen lo que eres. Sin embargo, en la primera infancia (hasta los seis años aproximadamente) la identidad se fundamenta en la visión que tus figuras de referencia te han transmitido acerca de ti mismo.

puzzle

La identidad es como un puzle, formada por numerosas variables internas y externas.

 

Siendo esto así, resulta que lo que papá y mamá (y otras personas referentes) dicen de nosotros, será lo que empecemos a creer que somos. Si tienes hijos, da igual qué edad tengan, en gran medida creerán de sí mismos lo que les han dicho que deben creer. Por lo tanto, tenderán a pensar, sentir y actuar en consecuencia. Además, repetirán lo que te ven hacer a ti, porque también repetimos los patrones de nuestros mayores por aprendizaje vicario (lo que vemos).

Pero esto no es nuevo. Desde los años 60 conocemos el Efecto Pigmalión, gracias al estudio llevado a cabo por el psicólogo Robert Rosenthal y la directora de una escuela de primaria de San Francisco, Lenore Jacobson. En este experimento, se seleccionaron al azar estudiantes a los que se les administraron una serie de test de inteligencia. Luego, indicaron a sus profesores que, debido a las altas capacidades de los alumnos elegidos, tendrían grandes mejoras académicas durante el curso. Pero los alumnos habían sido elegidos al azar y no por sus resultados intelectuales en los test. El análisis de los resultados académicos y las mediciones de los tests realizados ocho meses después, demostró que el rendimiento de los alumnos elegidos durante el curso mejoró considerablemente.

El propio Ronsenthal determinó cuatro puntos clave para que se produjera este efecto: se genera un clima emocional más cercano, se enseña más materia, se pregunta más a los alumnos y se les elogia más. En definitiva, hoy sabemos que la creencias de los profesores acerca de su alumnado, provoca resultados académicos diferentes porque su forma de enseñar es diferente.

pigamalion

Las personas (sobre todo los niños) responden a las creencias que tenemos de ellas, y tendrán a comportarse de forma alineada con dicha creencia.

Así, parece lógico concluir que las creencias sobre los demás

influyen sobremanera en la forma en que éstos se ven, se sienten y se comportan. Y, por supuesto, esto es enteramente aplicable a cómo te relacionas con tus hijos.

En un terreno más particular. Si tu hijo tiene un carácter un tanto más irascible, nervioso, o incluso indómito, y se le ha dicho desde pequeño lo “malo” que es, su identidad se habrá creado en torno a esa creencia. Si se le ha dicho que es muy nervioso, que parece un “rabo de lagartija”, que es mal estudiante o que no vale para el deporte, también se lo habrá creído. Esto en sí mismo aumenta la probabilidad de que su comportamiento y actitud sean coherentes con estas expectativas. Ojo, esto no quiere decir que sólo estas creencias y no otras sean las que forjan la identidad del niño, pero de seguro tendrán una alta influencia. La buena noticia es que también funciona al revés.

Por esa razón es tan importante cuidar el lenguaje que usamos con los más jóvenes de la casa, ya que en torno a él se forjará gran parte de su identidad. Veamos a modo de ejemplo algunas expresiones inadecuadas y cómo podemos cambiarlas para crear una identidad más coherente:

 

MAL: Eres muy malo; eres un maleducado.

BIEN: Te estás comportando mal y no lo voy a permitir.

Obsérvese que en el primer caso estamos apelando a una forma de ser y, como tal, estamos encasillando a la persona. En el segundo caso se habla de un comportamiento puntual. <<Tú no eres así, pero te comport

as así>>. Los beneficios para la autoestima en el segundo caso son mucho mejores.

MAL: Está bien ese 6, pero yo sé que tú puedes sacar un poquito más.

BIEN: Es estupendo, sé que te has esforzado mucho. ¡Enhorabuena!

En el primer caso reforzamos el resultado, en el segundo el esfuerzo. Lo malo de lo primero, es que elniño crece con la creencia de que sólo será bueno cuando llega a lo más alto. Pero cuando no llegue sentirá que no es suficiente. En cuanto a la identidad, cabe el riesgo de que ese <<no es suficiente>> se focalice en uno mismo: <<Nunca soy suficiente>>, lo que puede provocar una personalidad ansiosa, preocupada o incluso obsesiva.

el grito

Así como tus hijos se vean en la adolescencia, podría determinar en gran medida su identidad adulta.

 

Otro error que solemos cometer (porque en eso se ha fundamentado nuestra educación) es reprender las conductas negativas, pero no reforzar las positivas porque “son lo que tienen que ser”. Poco a poco, este hábito inconsciente podría crear una identidad en torno a aquellas conductas negativas. La consecuencia puede llegar a ser un adulto inseguro, con sensación de indefensión (“no hay nada que yo pueda hacer para cambiar mi situación”), ineptitud, incapacidad o una visión de sí mismos muy negativa. Y lo mismo puede llegar a pasar con el adolescente. De hecho, así como nos veamos en la adolescencia determinará en gran medida cómo nos veremos en la vida adulta.

Con todo, para que la identidad de tu hijo se construya en torno a unos pilares fuertes, te dejo algunas claves:

  1. Refuerza el esfuerzo y no tanto el resultado.
  2. Esfuérzate por pillarle siendo bueno, de tal manera que no sólo señales las veces que es impertinente, desobediente o maleducado, sino también el resto de veces aunque “sea lo que tiene que ser”.
  3. Si algo se le da bien (lo que sea), poténcialo.
  4. Haz comentarios positivos de su persona delante de otros sin ser empalagoso, esto le hará sentir muy bien.
  5. Hazle consciente de sus virtudes cada vez que puedas.
  6. No uses el castigo (especialmente el físico) sino es como última opción. el problema del castigo es que es muy fácil de usar, por lo que antes que eso intenta hacerle consciente de sus errores.
  7. Demuéstrale que puede contar contigo para buscar soluciones a los problemas.
  8. Educa en valores positivos como la lealtad, la nobleza, la honorabilidad, el valor, la humildad, la confianza en uno mismo, la generosidad… En ellos encontrará la hoja de ruta fiable en los momentos más difíciles.
  9. Enséñale a confiar en él mismo para poder ser él mismo.
  10. Déjale que se equivoque y no intentes protegerle de todo.
  11. Enséñale a través de tu ejemplo, porque el niño aprende lo que ve, no lo que le cuentas. Por esa razón si tú pides disculpas, das las gracias, practicas la humildad, el diálogo en casa, etc., él también lo hará.
  12. Y por último y más importante: demuéstrale mucho cariño y afecto, no sólo cuando “lo merezca”, sino de forma incondicional, pues es la mejor escalera hacia la autoestima cuando la identidad se está forjando.

 

Al final, todo se trata de lo que ya dijo el filósofo Charles Sanders: La identidad de un hombre consiste en la coherencia entre lo que es y lo que piensa”Y tú puedes ayudar muchísimo a que tus hijos piensen bien de ellos mismos, pues serán lo que les ayudes a creer que son.

supergirl

Tu hijo es lo que le ayudes a creer que es.

Alfonso García-Donas Sepúlveda
Psicólogo y Coach

Diez formas de hacerle una petición a un adolescente: cómo dirigirse a un adolescente desde el humor

humor

El humor es capaz de distender las situaciones más tensas.

¿Cuántas veces le has hecho una petición a tu hijo o hija adolescente (en adelante solamente adolescente) y para ellos ha sido como oír llover? Gran parte de estas situaciones cotidianas dependen del tono con el que te dirijas a ellos. Porque el adolescente ha aprendido a protegerse del tono de riña, enfado o discusión que solemos mantener cuando le hemos pedido lo mismo reiteradamente. “Cuando nos duele la boca de repetir lo mismo”, que dirían los mayores.

Siendo así, ¿qué pasa si cambiamos aquellos tonos por uno de humor? ¿Qué ocurre si en lugar de hacer un drama de la actitud pasiva del adolescente, hacemos un chiste de la situación que nos molesta? Si en el primer caso el adolescente necesita defenderse porque “otra vez está aquí la pesada de mi madre (el pesado de mi padre) con lo mismo de siempre”, en el segundo el adolescente no necesitará activar dicha protección. Tampoco su rebeldía ante las normas, porque no estarás imponiendo una regla, sino haciendo una broma sobre un tema que a ambos os resulta molesto tratar.

La propuesta de este artículo es que uses el humor como arma con el adolescente. Es una estrategia no infalible, que cuanto menos distenderá el ambiente en casa en algunos momentos tensos y le dará a tu hijo un motivo para reflexionar. Porque es fácil revelarse ante los gritos y el machaque constante, pero no lo es tanto cuando con buenas palabras se repite una y otra vez lo mismo. Mi apuesta es que en el segundo caso lo que el adolescente tenderá a sentir será remordimientos porque no le estarás dando ningún motivo para enfadarse.

Y es que ya desde los tiempos de Freud sabemos que los temas espinosos con humor se tratan mejor. Veamos, pues, algunos ejemplos útiles para hacer una petición a un adolescente.

Para que se duche (Juan, 15 años):

Madre: [Haciendo gestos con la nariz] – Juan, ¿hueles eso?

Juan: – ¿El qué, mamá? Yo no huelo nada.

Madre: – Huele como… Como a sobaco de chico de 15 años que lleva tres días sin ducharse.

Juan: – Vale, ya lo pillo…

tono enfadado

Pedirle a un adolescente con tono de enfado que haga algo, sólo retrasa la acción aún más.

Para que ordene su cuarto (Álvaro, 16 años):

Padre: – Álvaro, hoy me he enterado en la cafetería, que van a rodar cerca de aquí un capítulo de la nueva serie de El Señor de los Anillos.

Álvaro: – ¡No te creo! ¡¿En serio?!

Padre: – Sí, y están pidiendo escenarios para simular la cueva de un Trasgo. Ya sabes: todo desordenado, sucio, patas arriba… Si pagan bien, podríamos mandar fotos de tu cuarto, creo que es ideal.

Álvaro: – Papá, a veces me sorprende la capacidad que tienes para fastidiarme. Me lo había creído, ¿sabes?

Padre: – Pero, ¿tengo razón o no?

Álvaro: [Suspira] – Supongo que sí… Tendré que estar más pendiente.

 

Para que salga a la calle con sus amigos (Pedro, 16 años):

[Mientras Pedro ve la tele]

Padre: [Haciendo sonido de walkie talkie mientras se pone delante de la tele] – ¡Atención a todas las unidades! ¡Atención a todas las unidades! ¡Hemos detectado un alienígena en la base! Cambio.

Pedro: – ¡Papá! ¡Ya estás con tus tonterías! ¡Quita que no veo!

Padre: – El espécimen parece que se alimenta de ondas electromagnéticas. No necesita la luz del sol para vivir. ¡Avisen a las autoridades! Cambio.

Pedro: [Conteniendo una sonrisa] – Sí, sí, vale… Ya lo capto. Para tu información, tenía pensado llamar a Luís y los otros para dar una vuelta esta tarde. [Con tono irónico] Cambio.

Padre: – El extraterrestre se va a atrever a estudiar la vida humana saliendo a la calle un rato. Parece inofensivo. No intercepten su paso, repito, no intercepten su paso. Cambio y corto.

imposicion

Como adultos, también hay acciones que nos cuesta trabajo realizar y podemos rebelarnos ante quienes nos las intentan imponer.

Para que lea el libro que le mandaron en el colegio (Luisa, 14 años):

Madre: – ¿Sabes lo que he leído hoy en el periódico?

Luisa: – ¿El qué?

Madre: – Que hay un tipo que es capaz de leer un libro de quinientas páginas en una hora.

Luisa: – ¡Vaya!

Madre: – El problema es que el tipo es de Marte y se niega a hacer entrevistas a los terrícolas. Así es que no podrás aprender la técnica para leerte el libro del colegio el día de antes, como seguro que tenías pensado. Por lo que me parece que deberías comenzar con él pronto.

Luisa: – Muy graciosa, mamá… [Con tono aburrido] Pero en el fondo tienes razón. Ya sé que debería ponerme más, pero… ¡Es que es un rollazo!

Madre: – En el periódico decía que el de Marte estaba especializado en leer libros rollazo. Librazos, que se llaman. ¿Lo pillas? Libro y rollazo… Librazo.

Luisa: – ¡Por Dios, mamá! Empezaré a leerlo nada más que por no tener que escuchar otra vez un chiste tan malo.

Para que ayude en las tareas de casa (Marcos, 17 años):

Padre: – Hijo, me gustaría que de mayor tuvieras varios títulos.

Marcos: – ¿Hablas de la universidad? Me parece que si consigo uno podemos darnos por contentos, ¿no?

Padre: – No, no me refería a esos títulos. Me refería a algunos títulos nobiliarios, como: Señor Barón Marcos, Don Duque de Marcos…

Marcos: [Con cara de extrañado] – ¿A qué viene esto?

Padre: – O… ¡Mejor, mejor! El Marqués Marcos. [Con tono de intriga] Se dice que nunca cogió una escoba ni un trapo para limpiar el polvo y así se ganó sus títulos.

Marcos: – ¡Creía que hablabas en serio!

Padre: – Y hablo en serio, pareces un noble de aquellos que tenía prohibido trabajar con las manos por orden del mismísimo rey. Aportarías mucho en casa a tu madre y a mí si nos ayudaras un poco más cuando nos ves limpiando.

Marcos: – ¡Vaya rollo!

Padre: – ¿Lo ves? Ya está aquí el Marqués Marcos.

Marcos: – Vale, vale. Entendido. Dime lo que tengo que hacer.

Para que se cepille los dientes (Laura, 11 años):

[La madre de Laura dejó colgado un cartel en el espejo del cuarto de baño que rezaba:]

POR FAVOR, SEÑOR CEPILLO, DÍGALE A MI HIJA LAURA QUE LAS CARIES VAN A HACER QUE DESAPAREZCA SU PRECIOSA SONRISA. Y LUEGO, MÉTASE EN SU BOCA Y ACABE CON LA PLAGA. GRACIAS SEÑOR CEPILLO. ATENTAMENTE: Una madre preocupada por la sonrisa de su hija.

rana humor

Igual que pasa con las órdenes, con el humor no conseguirás que tu hijo haga algo a la primera, pero es más fácil que acabe haciéndolo si no se siente atacado.

 

Para que baje la música un poco (Paula, 15 años):

Madre: – Paula, he visto a unos cuantos niños bailando en el parque, mira por la ventana.

Paula: [Mirando por la ventana] – No veo a nadie, mamá.

Madre: – Ah, ¿no? Lo habré soñado, entonces. Es que tienes la música tan alta que pensaba que se oiría en el parque de enfrente.

Paula: [Tono irónico] – No dejas de sorprenderme, mamá.

Madre: – ¿Tendrías la amabilidad de sorprenderme tú a mí bajando un poco la música, por favor?

Paula: – Vale, qué remedio. Esta casa está llena de gente aburrida.

Para que doble y guarde su ropa (Marta, 17 años):

Padre: [Tono muy solemne] – Marta, estoy realmente preocupado por una cosa que he visto hoy.

Marta: – ¿Qué pasa papá? Me estás asustando.

Padre: – No es para menos…

Marta: – Pero, ¿qué es lo que pasa?

Padre: – Esta mañana, al pasar por tu cuarto, he visto la puerta entreabierta. Y no he podido evitar escuchar una conversación.

Marta: – ¡Papá! ¡Te he dicho mil veces que no me espíes mientras hablo por teléfono!

Padre: – No, no es eso… He escuchado una reunión secreta que estaban manteniendo tus camisetas, pantalones y ropa interior debajo de tu cama. Creo que estaban planeando amotinarse… Armar una rebelión para echarte del cuarto. Me preocupa, hija.

Marta: – ¡Eres idiota, papá! De verdad pensaba que me habías espiado o algo peor.

Padre: – Vale, pero tenemos que montar un plan de contingencia para recoger tu ropa antes de que se levanten en armas. ¿Crees que podrás hacerlo durante el día de hoy?

Marta: [Con tono de aburrimiento] – Sí, supongo que sí…

Para que lleve la ropa sucia al cesto de la lavadora (Rubén, 12 años):

[El padre de Rubén coloca un cartel en la puerta de su cuarto y otro en la puerta del baño que dicen:]

EL DÍA EN QUE LOS ELEFANTES VUELEN SERÁ EL DÍA EN EL QUE LA ROPA SUCIA SE LLEVE SOLA AL CESTO DE LA LAVADORA. POR FAVOR, CUANDO VEAS UN ELEFANTE VOLANDO AVÍSAME Y YO TAMBIÉN DEJARÉ DE ENCARGARME DE MI ROPA SUCIA. GRACIAS. ATENTAMENTE: Un padre que está deseando ver elefantes voladores.

Para que saquen a pasear al perro (Cristian y Lorena, 12 y 15 años respectivamente):

Padre: [Mientras inspecciona al perro por todas partes con curiosidad] – Chicos, cuando adoptamos a Patas de la perrera me dijeron que incluía pilas.

Cristian: – ¿Qué dices, papá? ¿Ya estás con tus cosas?

Padre: – No, en serio. Me dijeron lo de las pilas y veo que me engañaron.

Lorena: – Papá, estás delirando…

Padre: – ¿O será que las que lleva no tienen potencia suficiente como para salir a la calle a pasearse él sólo?

Lorena: – ¡Así que era eso! Ya sé lo que nos quieres decir…

Cristian: – Yo no sé de qué habla.

Lorena: – ¡Eres idiota! Intenta decirnos que tenemos que sacar más a Patas.

Padre: – ¡Dios me libre! Yo sólo digo que parece que las pilas que lleva (si es que las lleva) no le dan para salir solo.

Lorena: – Vale, papá, lo hemos pillado. Hermanito, tenemos que sacar más a Patas.

Cristian: – Si tú lo dices…

Lorena: – Lo dice papá.

Padre: – Lo dice Patas, nos necesita a todos para poder hacer sus necesidades a diario.

actitud

Mostrar una actitud despreocupada ante los asuntos importantes hace que el adolescente te sienta más cercano.

Con todo, estos son sólo algunos ejemplos de cómo abordar un tema repetitivo desde otro punto de vista, sin dramas ni peleas. Por supuesto, el humor no garantiza que tu hijo/a adolescente vaya a hacerte caso a la primera, pero de seguro no tendrá un comportamiento tan reactivo ante la actitud dogmática a la que está acostumbrado/a. ¿O acaso no sabemos desde que nos lo dijo Mary Poppins, que “con un poco de azúcar la píldora pasará mejor”? Quien dice azúcar, dice chistes, bromas, un poco de humor… Con todo el mundo en general, pero con el adolescente en particular, el uso del humor puede convertirse en tu mejor arma.

Al final, sólo se trata de aquello que un día dijo el cómico Bill Cosby: “El humor es una herramienta de poder. Nos proporciona una perspectiva diferente sobre nuestros problemas y una actitud de desapego y de control. Si eres capaz de reírte de algo, ¡ya le has ganado la partida!”.

Alfonso García-Donas Sepulveda

Psicólogo y Coach

Inteligencia Emocional Adolescentes

taller adolescentes
“No cortes las alas al joven ni te muestres impasible si le ves volando hacia el abismo. No le violentes por tus miedos ni le ignores por tu frustración. No vuelques sobre él tus expectativas ni dejes de guiarle para que alcance su mejor forma. Solamente dale tu amor y sabiduría, regálale los aprendizajes de tus errores, enséñale que las lágrimas también son naturales y cuéntale lo que nunca te contaron, para que si ha de cometer errores,  éstos no sean los mismos que los nuestros”.

Alfonso García-Donas. Psicólogo.

¡Ya tenemos aquí el nuevo proyecto de EMOCIONA para los más jóvenes!

Nuestros psicólogos han desarrollado este curso de Inteligencia Emocional, para que los adolescentes adquieran las habilidades básicas para el mundo real. En él trabajaremos de forma vivencial y práctica, aspectos importantísimos para el correcto desarrollo de la persona, como son la autoestima y autovaloración, la identidad personal, las relaciones sociales, la comunicación interpersonal, la resolución de conflictos y el autoconocimiento.

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Toda la información en los teléfonos de contactos que puedes ver en el cartel informativo. ¡Reserva ya!

Diez palabras para ser feliz. El camino de la felicidad: Cuando la felicidad no se consigue, se construye.

keywords

En este artículo hablaremos de diez palabras claves para alcanzar la felicidad.

En la era que nos ha tocado vivir, parece que nos empeñamos en buscar la felicidad en lugares inadecuados. También a través de fórmulas mágicas que, o bien no existen o bien se muestran como crecepelo milagroso. Así venden la fórmula de la felicidad algunos gurús modernos y marcas comerciales.  Pero sabemos que el camino para ser feliz va por otros derroteros.

Para nosotros la felicidad es algo más complejo que todo aquello. Los profesionales de la salud sabemos que no se puede enfrascar la felicidad en una botella con gas o un eslogan mega chulo. Lo que hacemos más bien es ayudar a las personas a construir dicha felicidad sobre una base segura. Como los cimientos que sostienen al resto del Ser para cuando a éste no le quede otra que sufrir, cosa que de seguro pasará. Porque así es la vida.

Por eso hoy te traemos algunas palabras que encierran algo de felicidad cuando dejan de ser palabras y se transforman en hechos. Porque como ya sabrás la felicidad no es un destino, sino uno camino. Te proponemos, pues, que te propongas construir ese camino con algunas de estas baldosas.

felicidad como camino

La felicidad no es un destino, sino un camino.

Antes de comenzar con la lista de palabras que te pueden ayudar a ser feliz, recuerda que este no es un artículo de análisis lingüístico. Es un artículo en el que vamos a jugar con las palabras con la intención de ofrecerte algunos aprendizajes útiles para construir tu felicidad. Nada más… ni nada menos. Vamos a ello:

COMPROMISO: me gusta decir que la palabra compromiso podemos verla como “comprarme a mí mismo”. Dicho de otro modo, cuidarme, mimarme, respetarme, cultivarme… para poder sentirme orgulloso de mí mismo. Tendemos a ofrecer a los demás nuestra mejor versión. Por supuesto, buscamos vender nuestra persona, caer bien, evitar la crítica… Buscamos que nos compren. La pregunta es: ¿Te vendes a ti mismo como te vendes a los demás? Es decir, ¿te compras a ti mismo? En consecuencia, ¿estás comprometido contigo mismo? Una buena forma de convencer a los demás es creyéndolo primero tú. Y lo mejor es que cuando tú te lo crees desaparece la necesidad de demostrar a los demás. Esto se traduce en un mayor nivel de felicidad y bienestar contigo mismo. No sabes (a veces a mí también se me olvida) lo tranquilo que se queda uno cuando no tiene la necesidad de demostrar nada.

RESPONSABILIDAD: desde un punto de vista emocional, la responsabilidad sería la HABILIDAD para dar RESPUESTA. Como diría Gandalf: <<No podemos elegir el tiempo que se nos ha dado, pero sí qué hacer con él>>.  Esto es, no puedes elegir el atasco, pero sí la actitud que puedes tener en esas circunstancias; no puedes elegir un día muy duro de trabajo, pero sí cómo afrontarlo; no puedes elegir una pelea con tu pareja o hijos, pero sí puedes elegir cómo responder ante tales circunstancias. La responsabilidad entendida desde este punto de vista, sería la habilidad de ofrecer una respuesta adecuada (adaptativa) en cada momento. Y esto, normalmente, sí podrás elegirlo.

 

CONFIANZAcon-fianza. Confiar es aportarle a alguien tu fe (como una fianza) sin estar del todo seguro de si podría traicionarte o no.  Me gusta afirmar que la sociedad se mueve por la confianza: en las leyes, en las normas de circulación, en los vecinos, en los poderes públicos y sociales… Cuando aportas una confianza (responsable, no inocente, tal vez algo cauta al principio y moderadamente reservada) creas un espacio en el que poder ser tú mismo. Esto también aporta felicidad a la larga. <<¿Y si me traicionan?>> Entonces actúa de forma RESPONSABLE ante dicha situación. Pero en cualquier caso no dejes que una o varias traiciones te convenzan de que nunca más podrás dar tu confianza a los demás.

puzzle

Sentir que formas parte de algo más grande que tú aporta felicidad porque somos seres sociales.

FIDEDIGNO: De fides (fe) y dignus (digno). Literalmente: digno de fe y crédito. Muy relacionado lo anterior, demostrar que eres digno de fe y crédito hará que los demás se fíen de ti. Esto aumentará la probabilidad de que te sientas parte de algo más grande que tú: una familia, una organización, un grupo de amigos… Y es que, al ser seres gregarios (sociales), las relaciones interpersonales son una baldosa importantísima en el camino hacia la felicidad. Es por eso que para poder construir felicidad es importante que le demuestres a quienes te rodean que se pueden fiar de ti, de tu palabra, de tu honestidad, de tu lealtad. Cuando confías en los demás y logras que los demás confíen en ti, se crea un espacio de seguridad en tu interior a través del cual puedes permitirte vivir en paz. La paz interior a la larga es felicidad.

AGRADECER: me gusta jugar con esta palabra diciendo que agradecer es esforzarse por ser agradable. Ojo, no estoy hablando de esa necesidad tediosa de agradar constantemente a todo el mundo. Esto además de ilusorio es imposible. Con agradecer me refiero a que cuando alguien te ofrece algo bueno (un servicio, una mirada, una palabra, un acto de bondad, un gesto de cariño…) es de recibo esforzarnos cuanto menos por devolverle el agrado con un sencillo gracias. Ya desde hace tiempo se sabe que es de bien nacidos ser agradecidos. Sé agradable con los demás y éstos te devolverán un poquito de su felicidad.

AMABLE: El propio diccionario lo dice: digno de ser amado. Muy relacionado con lo anterior, cuando ejerces la amabilidad le estás demostrando a la otra persona que eres alguien digno de su confianza, alguien a quien se puede querer. Eso es fundamental para cultivar la felicidad porque como he dicho antes, somos seres gregarios. Vivir en manada nos aporta felicidad y seguridad. Y si le demuestras a la manada que eres digno de ser amado, es más probable que se te permita seguir formando parte de ella.

Perdonar para dar

Perdonar implica volver a sentirte preparado para dar todo lo bueno que tienes.

PERDONAR: Si desglosas la palabra perdonar, encontrarás la raíz per (para) y donar (dar). Cuando perdonas estás liberando ese espacio de tu mente que está bloqueado por un daño del pasado. Es muy humano guardar rencor cuando alguien te hiere. No obstante, el rencor -el resentimiento- carcome y te convence de que hay ciertas cosas que no puedes volver a hacer nunca más para no sufrir otra vez el mismo daño. Por ejemplo: confiar, ser honesto, ser auténtico, ser sincero, entregarte en cuerpo y alma a alguien… Cuando perdonas de corazón a quien te hizo daño, te predispones para volver a dar todo aquello a los demás con plenitud. Nuevamente, sentirte pleno es otra de las baldosas fundamentales para construir el camino hacia la felicidad.

PRESENTE: la palabra presente puede significar aquí y ahora, y también regalo. Ambas cosas están muy relacionadas, ya que el presente (existir) puede verse como un regalo. Igual que el rencor, también es muy humano vivir con la mente en lo que pasó (pasado) o en lo que pasará (futuro). Sin embargo, parece lúcido pensar que lo único real es lo que está pasando ahora. Tanto el pasado como el futuro son espacios temporales irreales porque el primero ya no existe y el segundo aún está por existir. Además, la neurociencia nos ha demostrado que un cerebro atento es un cerebro feliz. Entonces, es hora de que te regales el presente, viviendo en el aquí y el ahora. Me atrevería a decir que esta baldosa, si no es la más importante le falta poco.

dis-culpa

Al disculparte, estás eliminando el sentimiento de culpa de tu interior.

DISCULPAdis-culpa, no-culpa. La disculpa es una fórmula básica de educación. Pero hay muchas personas a las que les cuesta pedir perdón aún cuando saben que se han equivocado. No tienen en cuenta que disculparse es eliminar una carga. Es el primer paso para quitarte la culpa de encima y expiar el remordimiento que puede venir detrás de un mal acto. Aprender a disculparse no sólo es una norma básica de educación, sino que tiene un efecto emocional sanador. Una baldosa muy útil en este camino que estamos construyendo hacia la felicidad.

RECONOCIMIENTOre-conocer. Conocer una y otra vez. El conocerse a uno mismo y no dejar de hacerlo durante las distintas etapas de tu vida es muy útil. Pero más útil aún es tener la habilidad de reconocer tus virtudes y también tus defectos. Saber qué puedes y qué no puedes para no ponerte expectativas desmedidas. También es importante reconocer a los demás, apreciar el valor que aportan a tu vida. Así, el auto-reconocimiento es fundamental para una autoestima sana, mientras que el reconocimiento de los demás también lo es para sentir que tienes una red de sostén, en la cual podrás apoyarte pase lo que pase.

Diez palabras, diez baldosas para construir un camino que como a Dorothy y sus amigos puedan llevarte al mundo de Oz. Que no es otro que ese espacio de tu interior donde eres capaz de cultivar la felicidad.

¡Pues adelante!

Alfonso García-Donas Sepúlveda

Psicólogo y Coach

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Almuerzo Navidad EMOCIONA 2017

Llegó el esperado almuerzo de NAVIDAD de EMOCIONA. Tendrá lugar el día 22 de Diciembre en el Hotel Camino de Granada.

El menú será el siguiente:
Entrantes (cada 4 personas):
– Jamón Gran Reserva y Queso Curado de Nuestra Bodega
– Ensalada Camino (lechuga, tomate, cebolla, pimiento, espárragos, langostinos, aguacate, atún, kiwi, aceitunas, huevo, naranja, soja y maíz)
– Bacalao Dorado con Huevos y Patatas Paja
– Escalopines de Ibérico a la Pimienta

Plato Principal (a elegir carne o pescado):
-Lenguado Relleno de Mousse de Gambas
-Churrasco de Ibérico con dos salsas
Postre:
Tarta de Chocolate
Bebidas:
Vinos finos y de Rioja, Cervezas, Refrescos y Cava

Precio: 32€

Confirmaciones:

Envía un e-mail a infoemociona@gmail.com con el asunto: Almuerzo Navidad confirma tu asistencia y especifica si quieres carne o pescado en el plato principal. Te reenviaremos el número de cuenta del hotel para que le hagas el ingreso correspondiente.

Con muchas ganas de verte, abrazarte y compartir un rato contigo.

 

Un fuerte abrazo,

El Equipo EMOCIONA.

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