Diez formas de hacerle una petición a un adolescente: cómo dirigirse a un adolescente desde el humor

humor

El humor es capaz de distender las situaciones más tensas.

¿Cuántas veces le has hecho una petición a tu hijo o hija adolescente (en adelante solamente adolescente) y para ellos ha sido como oír llover? Gran parte de estas situaciones cotidianas dependen del tono con el que te dirijas a ellos. Porque el adolescente ha aprendido a protegerse del tono de riña, enfado o discusión que solemos mantener cuando le hemos pedido lo mismo reiteradamente. “Cuando nos duele la boca de repetir lo mismo”, que dirían los mayores.

Siendo así, ¿qué pasa si cambiamos aquellos tonos por uno de humor? ¿Qué ocurre si en lugar de hacer un drama de la actitud pasiva del adolescente, hacemos un chiste de la situación que nos molesta? Si en el primer caso el adolescente necesita defenderse porque “otra vez está aquí la pesada de mi madre (el pesado de mi padre) con lo mismo de siempre”, en el segundo el adolescente no necesitará activar dicha protección. Tampoco su rebeldía ante las normas, porque no estarás imponiendo una regla, sino haciendo una broma sobre un tema que a ambos os resulta molesto tratar.

La propuesta de este artículo es que uses el humor como arma con el adolescente. Es una estrategia no infalible, que cuanto menos distenderá el ambiente en casa en algunos momentos tensos y le dará a tu hijo un motivo para reflexionar. Porque es fácil revelarse ante los gritos y el machaque constante, pero no lo es tanto cuando con buenas palabras se repite una y otra vez lo mismo. Mi apuesta es que en el segundo caso lo que el adolescente tenderá a sentir será remordimientos porque no le estarás dando ningún motivo para enfadarse.

Y es que ya desde los tiempos de Freud sabemos que los temas espinosos con humor se tratan mejor. Veamos, pues, algunos ejemplos útiles para hacer una petición a un adolescente.

Para que se duche (Juan, 15 años):

Madre: [Haciendo gestos con la nariz] – Juan, ¿hueles eso?

Juan: – ¿El qué, mamá? Yo no huelo nada.

Madre: – Huele como… Como a sobaco de chico de 15 años que lleva tres días sin ducharse.

Juan: – Vale, ya lo pillo…

tono enfadado

Pedirle a un adolescente con tono de enfado que haga algo, sólo retrasa la acción aún más.

Para que ordene su cuarto (Álvaro, 16 años):

Padre: – Álvaro, hoy me he enterado en la cafetería, que van a rodar cerca de aquí un capítulo de la nueva serie de El Señor de los Anillos.

Álvaro: – ¡No te creo! ¡¿En serio?!

Padre: – Sí, y están pidiendo escenarios para simular la cueva de un Trasgo. Ya sabes: todo desordenado, sucio, patas arriba… Si pagan bien, podríamos mandar fotos de tu cuarto, creo que es ideal.

Álvaro: – Papá, a veces me sorprende la capacidad que tienes para fastidiarme. Me lo había creído, ¿sabes?

Padre: – Pero, ¿tengo razón o no?

Álvaro: [Suspira] – Supongo que sí… Tendré que estar más pendiente.

 

Para que salga a la calle con sus amigos (Pedro, 16 años):

[Mientras Pedro ve la tele]

Padre: [Haciendo sonido de walkie talkie mientras se pone delante de la tele] – ¡Atención a todas las unidades! ¡Atención a todas las unidades! ¡Hemos detectado un alienígena en la base! Cambio.

Pedro: – ¡Papá! ¡Ya estás con tus tonterías! ¡Quita que no veo!

Padre: – El espécimen parece que se alimenta de ondas electromagnéticas. No necesita la luz del sol para vivir. ¡Avisen a las autoridades! Cambio.

Pedro: [Conteniendo una sonrisa] – Sí, sí, vale… Ya lo capto. Para tu información, tenía pensado llamar a Luís y los otros para dar una vuelta esta tarde. [Con tono irónico] Cambio.

Padre: – El extraterrestre se va a atrever a estudiar la vida humana saliendo a la calle un rato. Parece inofensivo. No intercepten su paso, repito, no intercepten su paso. Cambio y corto.

imposicion

Como adultos, también hay acciones que nos cuesta trabajo realizar y podemos rebelarnos ante quienes nos las intentan imponer.

Para que lea el libro que le mandaron en el colegio (Luisa, 14 años):

Madre: – ¿Sabes lo que he leído hoy en el periódico?

Luisa: – ¿El qué?

Madre: – Que hay un tipo que es capaz de leer un libro de quinientas páginas en una hora.

Luisa: – ¡Vaya!

Madre: – El problema es que el tipo es de Marte y se niega a hacer entrevistas a los terrícolas. Así es que no podrás aprender la técnica para leerte el libro del colegio el día de antes, como seguro que tenías pensado. Por lo que me parece que deberías comenzar con él pronto.

Luisa: – Muy graciosa, mamá… [Con tono aburrido] Pero en el fondo tienes razón. Ya sé que debería ponerme más, pero… ¡Es que es un rollazo!

Madre: – En el periódico decía que el de Marte estaba especializado en leer libros rollazo. Librazos, que se llaman. ¿Lo pillas? Libro y rollazo… Librazo.

Luisa: – ¡Por Dios, mamá! Empezaré a leerlo nada más que por no tener que escuchar otra vez un chiste tan malo.

Para que ayude en las tareas de casa (Marcos, 17 años):

Padre: – Hijo, me gustaría que de mayor tuvieras varios títulos.

Marcos: – ¿Hablas de la universidad? Me parece que si consigo uno podemos darnos por contentos, ¿no?

Padre: – No, no me refería a esos títulos. Me refería a algunos títulos nobiliarios, como: Señor Barón Marcos, Don Duque de Marcos…

Marcos: [Con cara de extrañado] – ¿A qué viene esto?

Padre: – O… ¡Mejor, mejor! El Marqués Marcos. [Con tono de intriga] Se dice que nunca cogió una escoba ni un trapo para limpiar el polvo y así se ganó sus títulos.

Marcos: – ¡Creía que hablabas en serio!

Padre: – Y hablo en serio, pareces un noble de aquellos que tenía prohibido trabajar con las manos por orden del mismísimo rey. Aportarías mucho en casa a tu madre y a mí si nos ayudaras un poco más cuando nos ves limpiando.

Marcos: – ¡Vaya rollo!

Padre: – ¿Lo ves? Ya está aquí el Marqués Marcos.

Marcos: – Vale, vale. Entendido. Dime lo que tengo que hacer.

Para que se cepille los dientes (Laura, 11 años):

[La madre de Laura dejó colgado un cartel en el espejo del cuarto de baño que rezaba:]

POR FAVOR, SEÑOR CEPILLO, DÍGALE A MI HIJA LAURA QUE LAS CARIES VAN A HACER QUE DESAPAREZCA SU PRECIOSA SONRISA. Y LUEGO, MÉTASE EN SU BOCA Y ACABE CON LA PLAGA. GRACIAS SEÑOR CEPILLO. ATENTAMENTE: Una madre preocupada por la sonrisa de su hija.

rana humor

Igual que pasa con las órdenes, con el humor no conseguirás que tu hijo haga algo a la primera, pero es más fácil que acabe haciéndolo si no se siente atacado.

 

Para que baje la música un poco (Paula, 15 años):

Madre: – Paula, he visto a unos cuantos niños bailando en el parque, mira por la ventana.

Paula: [Mirando por la ventana] – No veo a nadie, mamá.

Madre: – Ah, ¿no? Lo habré soñado, entonces. Es que tienes la música tan alta que pensaba que se oiría en el parque de enfrente.

Paula: [Tono irónico] – No dejas de sorprenderme, mamá.

Madre: – ¿Tendrías la amabilidad de sorprenderme tú a mí bajando un poco la música, por favor?

Paula: – Vale, qué remedio. Esta casa está llena de gente aburrida.

Para que doble y guarde su ropa (Marta, 17 años):

Padre: [Tono muy solemne] – Marta, estoy realmente preocupado por una cosa que he visto hoy.

Marta: – ¿Qué pasa papá? Me estás asustando.

Padre: – No es para menos…

Marta: – Pero, ¿qué es lo que pasa?

Padre: – Esta mañana, al pasar por tu cuarto, he visto la puerta entreabierta. Y no he podido evitar escuchar una conversación.

Marta: – ¡Papá! ¡Te he dicho mil veces que no me espíes mientras hablo por teléfono!

Padre: – No, no es eso… He escuchado una reunión secreta que estaban manteniendo tus camisetas, pantalones y ropa interior debajo de tu cama. Creo que estaban planeando amotinarse… Armar una rebelión para echarte del cuarto. Me preocupa, hija.

Marta: – ¡Eres idiota, papá! De verdad pensaba que me habías espiado o algo peor.

Padre: – Vale, pero tenemos que montar un plan de contingencia para recoger tu ropa antes de que se levanten en armas. ¿Crees que podrás hacerlo durante el día de hoy?

Marta: [Con tono de aburrimiento] – Sí, supongo que sí…

Para que lleve la ropa sucia al cesto de la lavadora (Rubén, 12 años):

[El padre de Rubén coloca un cartel en la puerta de su cuarto y otro en la puerta del baño que dicen:]

EL DÍA EN QUE LOS ELEFANTES VUELEN SERÁ EL DÍA EN EL QUE LA ROPA SUCIA SE LLEVE SOLA AL CESTO DE LA LAVADORA. POR FAVOR, CUANDO VEAS UN ELEFANTE VOLANDO AVÍSAME Y YO TAMBIÉN DEJARÉ DE ENCARGARME DE MI ROPA SUCIA. GRACIAS. ATENTAMENTE: Un padre que está deseando ver elefantes voladores.

Para que saquen a pasear al perro (Cristian y Lorena, 12 y 15 años respectivamente):

Padre: [Mientras inspecciona al perro por todas partes con curiosidad] – Chicos, cuando adoptamos a Patas de la perrera me dijeron que incluía pilas.

Cristian: – ¿Qué dices, papá? ¿Ya estás con tus cosas?

Padre: – No, en serio. Me dijeron lo de las pilas y veo que me engañaron.

Lorena: – Papá, estás delirando…

Padre: – ¿O será que las que lleva no tienen potencia suficiente como para salir a la calle a pasearse él sólo?

Lorena: – ¡Así que era eso! Ya sé lo que nos quieres decir…

Cristian: – Yo no sé de qué habla.

Lorena: – ¡Eres idiota! Intenta decirnos que tenemos que sacar más a Patas.

Padre: – ¡Dios me libre! Yo sólo digo que parece que las pilas que lleva (si es que las lleva) no le dan para salir solo.

Lorena: – Vale, papá, lo hemos pillado. Hermanito, tenemos que sacar más a Patas.

Cristian: – Si tú lo dices…

Lorena: – Lo dice papá.

Padre: – Lo dice Patas, nos necesita a todos para poder hacer sus necesidades a diario.

actitud

Mostrar una actitud despreocupada ante los asuntos importantes hace que el adolescente te sienta más cercano.

Con todo, estos son sólo algunos ejemplos de cómo abordar un tema repetitivo desde otro punto de vista, sin dramas ni peleas. Por supuesto, el humor no garantiza que tu hijo/a adolescente vaya a hacerte caso a la primera, pero de seguro no tendrá un comportamiento tan reactivo ante la actitud dogmática a la que está acostumbrado/a. ¿O acaso no sabemos desde que nos lo dijo Mary Poppins, que “con un poco de azúcar la píldora pasará mejor”? Quien dice azúcar, dice chistes, bromas, un poco de humor… Con todo el mundo en general, pero con el adolescente en particular, el uso del humor puede convertirse en tu mejor arma.

Al final, sólo se trata de aquello que un día dijo el cómico Bill Cosby: “El humor es una herramienta de poder. Nos proporciona una perspectiva diferente sobre nuestros problemas y una actitud de desapego y de control. Si eres capaz de reírte de algo, ¡ya le has ganado la partida!”.

Alfonso García-Donas Sepulveda

Psicólogo y Coach

Inteligencia Emocional Adolescentes

taller adolescentes
“No cortes las alas al joven ni te muestres impasible si le ves volando hacia el abismo. No le violentes por tus miedos ni le ignores por tu frustración. No vuelques sobre él tus expectativas ni dejes de guiarle para que alcance su mejor forma. Solamente dale tu amor y sabiduría, regálale los aprendizajes de tus errores, enséñale que las lágrimas también son naturales y cuéntale lo que nunca te contaron, para que si ha de cometer errores,  éstos no sean los mismos que los nuestros”.

Alfonso García-Donas. Psicólogo.

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Diez palabras para ser feliz. El camino de la felicidad: Cuando la felicidad no se consigue, se construye.

keywords

En este artículo hablaremos de diez palabras claves para alcanzar la felicidad.

En la era que nos ha tocado vivir, parece que nos empeñamos en buscar la felicidad en lugares inadecuados. También a través de fórmulas mágicas que, o bien no existen o bien se muestran como crecepelo milagroso. Así venden la fórmula de la felicidad algunos gurús modernos y marcas comerciales.  Pero sabemos que el camino para ser feliz va por otros derroteros.

Para nosotros la felicidad es algo más complejo que todo aquello. Los profesionales de la salud sabemos que no se puede enfrascar la felicidad en una botella con gas o un eslogan mega chulo. Lo que hacemos más bien es ayudar a las personas a construir dicha felicidad sobre una base segura. Como los cimientos que sostienen al resto del Ser para cuando a éste no le quede otra que sufrir, cosa que de seguro pasará. Porque así es la vida.

Por eso hoy te traemos algunas palabras que encierran algo de felicidad cuando dejan de ser palabras y se transforman en hechos. Porque como ya sabrás la felicidad no es un destino, sino uno camino. Te proponemos, pues, que te propongas construir ese camino con algunas de estas baldosas.

felicidad como camino

La felicidad no es un destino, sino un camino.

Antes de comenzar con la lista de palabras que te pueden ayudar a ser feliz, recuerda que este no es un artículo de análisis lingüístico. Es un artículo en el que vamos a jugar con las palabras con la intención de ofrecerte algunos aprendizajes útiles para construir tu felicidad. Nada más… ni nada menos. Vamos a ello:

COMPROMISO: me gusta decir que la palabra compromiso podemos verla como “comprarme a mí mismo”. Dicho de otro modo, cuidarme, mimarme, respetarme, cultivarme… para poder sentirme orgulloso de mí mismo. Tendemos a ofrecer a los demás nuestra mejor versión. Por supuesto, buscamos vender nuestra persona, caer bien, evitar la crítica… Buscamos que nos compren. La pregunta es: ¿Te vendes a ti mismo como te vendes a los demás? Es decir, ¿te compras a ti mismo? En consecuencia, ¿estás comprometido contigo mismo? Una buena forma de convencer a los demás es creyéndolo primero tú. Y lo mejor es que cuando tú te lo crees desaparece la necesidad de demostrar a los demás. Esto se traduce en un mayor nivel de felicidad y bienestar contigo mismo. No sabes (a veces a mí también se me olvida) lo tranquilo que se queda uno cuando no tiene la necesidad de demostrar nada.

RESPONSABILIDAD: desde un punto de vista emocional, la responsabilidad sería la HABILIDAD para dar RESPUESTA. Como diría Gandalf: <<No podemos elegir el tiempo que se nos ha dado, pero sí qué hacer con él>>.  Esto es, no puedes elegir el atasco, pero sí la actitud que puedes tener en esas circunstancias; no puedes elegir un día muy duro de trabajo, pero sí cómo afrontarlo; no puedes elegir una pelea con tu pareja o hijos, pero sí puedes elegir cómo responder ante tales circunstancias. La responsabilidad entendida desde este punto de vista, sería la habilidad de ofrecer una respuesta adecuada (adaptativa) en cada momento. Y esto, normalmente, sí podrás elegirlo.

 

CONFIANZAcon-fianza. Confiar es aportarle a alguien tu fe (como una fianza) sin estar del todo seguro de si podría traicionarte o no.  Me gusta afirmar que la sociedad se mueve por la confianza: en las leyes, en las normas de circulación, en los vecinos, en los poderes públicos y sociales… Cuando aportas una confianza (responsable, no inocente, tal vez algo cauta al principio y moderadamente reservada) creas un espacio en el que poder ser tú mismo. Esto también aporta felicidad a la larga. <<¿Y si me traicionan?>> Entonces actúa de forma RESPONSABLE ante dicha situación. Pero en cualquier caso no dejes que una o varias traiciones te convenzan de que nunca más podrás dar tu confianza a los demás.

puzzle

Sentir que formas parte de algo más grande que tú aporta felicidad porque somos seres sociales.

FIDEDIGNO: De fides (fe) y dignus (digno). Literalmente: digno de fe y crédito. Muy relacionado lo anterior, demostrar que eres digno de fe y crédito hará que los demás se fíen de ti. Esto aumentará la probabilidad de que te sientas parte de algo más grande que tú: una familia, una organización, un grupo de amigos… Y es que, al ser seres gregarios (sociales), las relaciones interpersonales son una baldosa importantísima en el camino hacia la felicidad. Es por eso que para poder construir felicidad es importante que le demuestres a quienes te rodean que se pueden fiar de ti, de tu palabra, de tu honestidad, de tu lealtad. Cuando confías en los demás y logras que los demás confíen en ti, se crea un espacio de seguridad en tu interior a través del cual puedes permitirte vivir en paz. La paz interior a la larga es felicidad.

AGRADECER: me gusta jugar con esta palabra diciendo que agradecer es esforzarse por ser agradable. Ojo, no estoy hablando de esa necesidad tediosa de agradar constantemente a todo el mundo. Esto además de ilusorio es imposible. Con agradecer me refiero a que cuando alguien te ofrece algo bueno (un servicio, una mirada, una palabra, un acto de bondad, un gesto de cariño…) es de recibo esforzarnos cuanto menos por devolverle el agrado con un sencillo gracias. Ya desde hace tiempo se sabe que es de bien nacidos ser agradecidos. Sé agradable con los demás y éstos te devolverán un poquito de su felicidad.

AMABLE: El propio diccionario lo dice: digno de ser amado. Muy relacionado con lo anterior, cuando ejerces la amabilidad le estás demostrando a la otra persona que eres alguien digno de su confianza, alguien a quien se puede querer. Eso es fundamental para cultivar la felicidad porque como he dicho antes, somos seres gregarios. Vivir en manada nos aporta felicidad y seguridad. Y si le demuestras a la manada que eres digno de ser amado, es más probable que se te permita seguir formando parte de ella.

Perdonar para dar

Perdonar implica volver a sentirte preparado para dar todo lo bueno que tienes.

PERDONAR: Si desglosas la palabra perdonar, encontrarás la raíz per (para) y donar (dar). Cuando perdonas estás liberando ese espacio de tu mente que está bloqueado por un daño del pasado. Es muy humano guardar rencor cuando alguien te hiere. No obstante, el rencor -el resentimiento- carcome y te convence de que hay ciertas cosas que no puedes volver a hacer nunca más para no sufrir otra vez el mismo daño. Por ejemplo: confiar, ser honesto, ser auténtico, ser sincero, entregarte en cuerpo y alma a alguien… Cuando perdonas de corazón a quien te hizo daño, te predispones para volver a dar todo aquello a los demás con plenitud. Nuevamente, sentirte pleno es otra de las baldosas fundamentales para construir el camino hacia la felicidad.

PRESENTE: la palabra presente puede significar aquí y ahora, y también regalo. Ambas cosas están muy relacionadas, ya que el presente (existir) puede verse como un regalo. Igual que el rencor, también es muy humano vivir con la mente en lo que pasó (pasado) o en lo que pasará (futuro). Sin embargo, parece lúcido pensar que lo único real es lo que está pasando ahora. Tanto el pasado como el futuro son espacios temporales irreales porque el primero ya no existe y el segundo aún está por existir. Además, la neurociencia nos ha demostrado que un cerebro atento es un cerebro feliz. Entonces, es hora de que te regales el presente, viviendo en el aquí y el ahora. Me atrevería a decir que esta baldosa, si no es la más importante le falta poco.

dis-culpa

Al disculparte, estás eliminando el sentimiento de culpa de tu interior.

DISCULPAdis-culpa, no-culpa. La disculpa es una fórmula básica de educación. Pero hay muchas personas a las que les cuesta pedir perdón aún cuando saben que se han equivocado. No tienen en cuenta que disculparse es eliminar una carga. Es el primer paso para quitarte la culpa de encima y expiar el remordimiento que puede venir detrás de un mal acto. Aprender a disculparse no sólo es una norma básica de educación, sino que tiene un efecto emocional sanador. Una baldosa muy útil en este camino que estamos construyendo hacia la felicidad.

RECONOCIMIENTOre-conocer. Conocer una y otra vez. El conocerse a uno mismo y no dejar de hacerlo durante las distintas etapas de tu vida es muy útil. Pero más útil aún es tener la habilidad de reconocer tus virtudes y también tus defectos. Saber qué puedes y qué no puedes para no ponerte expectativas desmedidas. También es importante reconocer a los demás, apreciar el valor que aportan a tu vida. Así, el auto-reconocimiento es fundamental para una autoestima sana, mientras que el reconocimiento de los demás también lo es para sentir que tienes una red de sostén, en la cual podrás apoyarte pase lo que pase.

Diez palabras, diez baldosas para construir un camino que como a Dorothy y sus amigos puedan llevarte al mundo de Oz. Que no es otro que ese espacio de tu interior donde eres capaz de cultivar la felicidad.

¡Pues adelante!

Alfonso García-Donas Sepúlveda

Psicólogo y Coach

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